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    September 14

    los perros de malvinas- diario la voz

    Durante la guerra de Malvinas, el Comando de la Infantería de Marina desplegó para la defensa de Puerto Argentino una sección de perros de guerra de la Base Naval Puerto Belgrano, con el fin de impedir infiltraciones de comandos británicos en el dispositivo defensivo argentino. Los perros y sus guías pisaron suelo malvinense el 7 de abril de 1982. Eran 18 perros, dirigidos por el teniente de fragata Miguel Paz, el guardiamarina veterinario Jorge Robles y el suboficial segundo Ernesto Franco como encargado de la sección. Cada perro contaba con un soldado conscripto como guía.

    Fueron utilizados para protección de los puestos de comando, centrales de comunicaciones y depósitos de logística. Luego del ataque del 1º de mayo se intensificaron sus recorridas nocturnas, para impedir posibles acciones de infiltración británica. Al principiar los bombardeos ingleses, se descubrió que los perros podían anticiparlos mucho antes que cualquier otro sistema de detección, en especial a los ataques aéreos.

    También estuvieron en misiones de patrulla adelantada, fuera de Puerto Argentino, como vigilancia del sistema de rampa y generador del misil Exocet que se montó como defensa costera. Se tratada de un sistema antibuque terrestre, construido a partir de misiles que estaban instalados en naves de guerra, y que fueron reacondicionados para ser usados como plataformas costeras de ataque. Este sistema de armas se mantuvo en el más alto de los secretos, era ocultado durante el día y traslado en sigilo por la noche hasta donde había que efectuar el lanzamiento. Todas estas maniobras fueron estrictamente custodiadas, entre otros elementos, por la Sección Perros.

    En los últimos días de la guerra se ordenó el envío de perros al frente de combate, para prevenir infiltraciones de fuerzas especiales en el dispositivo de defensa establecido en las afueras de Puerto Argentino. No era una misión fácil, pues los perros son especialmente afectados por los ruidos propios de los combates. Se enviaron a tres equipos: los soldados Carlos Del Greco, con Ñaro; Raúl Andicochea, con Negro, y Carlos Silva, con Xuavia. Negro y Ñaro eran dos machos que se destacaban por sus dotes bravura y valentía. Y Xuavia era una hembra extremadamente leal y guardiana.

    En el fragor de los combates acaecidos entre el 13 y el 14 de junio, los tres perros desaparecieron. Todos los esfuerzos de su sección por hallarlos fueron en vano, en una búsqueda a la que incluso se sumaron otras unidades argentinas, sensibilizadas por el hecho. Todos eran conscientes de que, de estar con vida, su instinto y sensibilidad los hubiera llevado de vuelta a las líneas argentinas. Eso, sumado al hecho de que no se hallaron sus collares, determinó que fueran considerados como desaparecidos en combate. Pero, en esas vueltas que tienen las historias de guerra, unos camilleros del Ejército en otro sector del frente fueron alertados de la existencia de un soldado malherido y aislado de su unidad por un perro. Es así como Xuavia fue encontrada, echada encima del soldado herido, para darle calor con su cuerpo en la gélida noche malvinense. De no haber sido por ella, ese soldado habría muerto congelado y desangrado. La perra no se movió del lado del herido durante su evacuación hasta el Hospital Militar de Puerto Argentino y, luego de ello, se las ingenió para volver a su sección. Para sorpresa y alegría de todos. Al gozo del regreso, se le sumó otro. Al revisarla, se comprobó que Xuavia estaba preñada, y examinando el tiempo de adelanto, se concluyó que lo estaba cuando partió a Malvinas.

    Los británicos quedaron impresionados por el desempeño de los perros, al punto que en algún nivel, se pretendió apropiarse de ellos como trofeo de guerra, bajo el simplista argumento de que la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra no incluía a los perros. Pero ocurría que los preciados canes mostraban una furia de proporciones ante la cercanía de cualquier elemento británico, por lo que finalmente volvieron a la Argentina continental junto a sus guías. A partir de allí, se convirtieron en una presencia habitual en las ceremonias de la unidad, en Puerto Belgrano, relativas a Malvinas; en las que lucían en sus capas la insignia de veteranos del conflicto.

    Luego de la guerra, y ya en su destino de tiempos de paz, Xuavia tuvo nueve cachorros (siete machos y dos hembras). Por otra parte, fotografías de Negro y Ñaro, fueron puestas en su unidad y en el Museo de la Infantería de Marina, como desaparecidos en combate.

    De aquellos perros de guerra de la Armada destacados a Malvinas, el que superó a todos en longevidad, fue un ovejero alemán nacido en la misma base de Puerto Belgrano: Vogel. Al fallecer, el 1° de diciembre de 1991, fue enterrado en la Agrupación Perros de Guerra, con su tumba mirando hacia las islas Malvinas, bajo un túmulo conmemorativo de los canes que participaron en el conflicto.

    No es el único lugar donde se los recuerda. En la ciudad de Río Grande, en el marco de los actos por los 26 años del conflicto, el 3 de abril de 2008 se inauguró en el Monumento a los Caídos en Malvinas de esa localidad la escultura de un perro ovejero alemán, realizado por el escultor Osvaldo Olgiatti, en homenaje a los perros de Malvinas. Quienes descubrieron el monumento fueron sus promotores, un grupo de chicos que asisten al Centro de Actividades Alternativas para Discapacitados de Río Grande, los que habían quedado fascinados con la historia bélica de aquellos nobles animales, al punto de llevar adelante junto a sus docentes, una investigación de dos años respecto de su participación en la guerra.

    Fuentes:

    http://laperlaaustral.com.ar

    http://www.malvinense.com.ar

    http://es.metapedia.org/wiki/Perros_de_Guerra

    www.noticiasdelsurtdf.com.ar

    Anecdotario de la Infantería de Marina (Imara).

    SAN MARTIN Y UNA HISTORIA DE HACE 200 AÑOS

    SAN MARTÍN Y UNA HISTORIA DE HACE 200 AÑOS CON UN MISMO PENSAMIENTO: UNIDOS O DOMINADOS
    Por Guillermo Mircovich

    “...el sable que me ha acompañado en toda la guerra de la Independencia de la América del Sur, como prueba de satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que el General Rosas ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros”

    De esta forma, el General San Martín legó su sable a Don Juan Manuel de Rosas, a pesar que la historia oficial argentina no interpreta con real actitud, la postura asumida por San Martín. Esta expresión sobre la historia es real ya que, el mismo Mitre escribe, hasta con ironía “...creyó ver amenazada la independencia y honor de su patria por las cuestiones de la Francia y la Inglaterra con el tirano Rosas (1845-1849), el pobre de Mitre, olvidó que Rosas era Argentino y que la escuadra anglo francesa atacó Buenos Aires.

    ¿Por qué el General San Martín, nacido un 25 de Febrero en Yapeyú, Corrientes, resolvió semejante e histórico paso, que trata de ser ocultado en nuestra historia?, estamos hablando nada más y nada menos del Sable que empuñó para luchar por la Independencia de América, arma de sustancial valor para los militares de cualquier época.

    En una reunión de americanos en Cádiz, sabedores de los primeros movimientos acaecidos en Caracas, Buenos Aires “...resolvimos regresar cada uno a su país de nuestro nacimiento, a fin de prestarle nuestro servicio en la lucha, pues calculábamos se había de empeñar”, “...preferí venirme a mi País “nativo”, en el que me he empleado”, o en otra oportunidad “...supe la revolución de mi país, y al abandonar mi fortuna y mis esperanzas, solo sentía no tener más que sacrificar el deseo de contribuir a su libertad”.

    Tal vez, al también General Mitre, le debamos recordar la famosa frase que debe interpretarse con altruismo y patriotismo, “Serás lo que debes ser y si no, no serás nada”. (Mitre no es nada, porque miente).

    Por aquella época, transitaban numerosos apellidos a los que San Martín también conoció, y hoy tienen una frondosa cobertura en los libros escolares, A ellos nos les legó el sable: ni a la familia de Rivadavia, Sarmiento, Rivera Indarte, Florencio Varela, Esteban Echeverría, Urquiza, y tantos otros, porque hay una sola respuesta a estos apellidos de aquellos tiempos: fueron traidores a su Patria.

    Es cierto que, San Martín recibió sus primeros conceptos docentes militares en Europa, sus padres emigraron hacía ese continente siendo el General muy chico, pero su gran vocación, su espíritu guerrero, su pensamiento escondido dentro de su propia alma, que él solo conocía, lo hizo seguir la carrera militar y finalizó su campaña europea recibiendo el grado de Teniente Coronel. Después de su brillante actuación en la batalla de Baylén, algunos expresan que desertó del ejército español al ver la decadencia de la familia real, otros que solicitó su baja un 6 de Septiembre de 1811.

    UN HOMBRE ARGENTINO LLAMADO JOSÉ DE SAN MARTIN
    Al General San Martín, trataremos de presentarlo a través de algunas de sus innumerables correspondencias con amigos; conocidos o pensamientos de sus detractores, que los tuvo, como así también porque la historia oculta sus nombres, de alguna forma. En algunos pasajes nos sorprenderemos por sus declaraciones a pesar de estar exiliado de su país, que justamente, porque molestaban sus ideas independentistas. Por dicho camino transitaron el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas y el General Juan Domingo Perón, corriendo este último mejor suerte ya que, tuvo la oportunidad de volver a su país porque el Pueblo se lo propuso con una frase que todavía hoy puede tener significante gravitación, “ LUCHE Y VUELVE”.

    Convengamos que comenzar a escribir sobre la vida de San Martín, no es lo que precisamente expresa Mitre en la historia de su autoría “...cuya resultante es la creación de naciones nuevas”, San Martín nunca habló de naciones nuevas, y no luchó contra la propia nación que le dio la educación para esparcir América en decenas de naciones. El pensamiento del prócer era la Patria Grande, unida contra el opresor. Fueron los primeros cipayos predicadores de la misma política de Mitre, los que despedazaron los sueños de San Martín, Artigas, Guemes y Belgrano.

    Mientras nuestra Patria se debatía en formalizar una independencia dependiente, según las apreciaciones porteñas, EEUU establecía su autonomía (1823) basada en la Doctrina Monroe “... toda tentativa de las potencias europeas para extender su sistema, a cualquier punto del hemisferio americano, con el fin de oprimir a sus pueblos emancipados según sus principios de justicia o contrariar destinos, sería contraria a la felicidad y a la seguridad del nuevo continente, bajo cualquier forma que se produjera”.

    Otra vil patraña de los estadounidenses, fue el bloqueo naval de Francia e Inglaterra, frente a Buenos Aires, y la entrada de sus flotas al Río Paraná defendido con hidalguía por nuestros patriotas en la Vuelta de Obligado, por orden de Don Juan Manuel de Rosas.

    Así comenzaremos a entender a San Martín, el porque lega el Sable que el usara en la Independencia Americana a Rosas.

    En 1947, el General Perón firmará el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) “...las partes contratantes convienen en que un ataque armado por parte de cualquier estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos”, como resultado de la Doctrina Monroe y el TIAR, los EEUU apoyó a Inglaterra en la guerra de Malvinas, territorio Argentino.

    Todo es historia, y a ella debemos remitirnos, por ello trataremos de ser los más imparciales posibles, a sabiendas que la documentación que presentaremos sólo nos lleve a ser cada vez más parciales, porque nosotros también entendemos que: Primero está la Patria.

    La primer pregunta que nos hacemos sale espontáneamente de nuestra mente ¿Qué pasó por la cabeza de San Martín, para que dejara un país que le había brindado los momentos más extraordinarios de su vida, con una brillante carrera militar, y volver a su patria para encontrarse con los abatares de una nación que apenas conocía y se debatía en una lucha política interna?

    Es difícil, ubicarse hoy, en lo sucedido hace casi doscientos años, teniendo el ejemplo de su segundo retorno a la Patria, donde no baja del barco que lo traía de regreso para no tener que tomar parte por algunos de los dos partidos que se enfrentaban en la conducción política, especialmente de Buenos Aires, aunque desde su exilio, lo haya tenido que hacer.

    Si tomamos como ejemplo, que ya en el inicio de su campaña libertadora, desde Cuyo, tuvo que luchar contra los porteños que le negaban el apoyo económico para la creación del Ejército de los Andes, San Martín conocía lo que era lidiar contra sus mismos compatriotas que veían en el, a un futuro contrincante político. En 1950, Juan Domingo Perón, Presidente de los Argentinos, expresaba “...no necesita San Martín charlatanes que lo defiendan; necesita historiadores que sepan desentrañar la verdad y presentarla a los argentinos, esa verdad que es la grandeza de San Martín”. Esta historia es facilitada por Revisionistas Históricos, como Jorge Perrone, Fermín Chávez, José María Rosa, entre otros, gracias a quienes nosotros podemos precisar una opinión que se ajuste más a la realidad, que discierna de ese San Martín cartulinado, que le presentan a nuestros niños las diversas revistitas de historia argentina, donde todo parece una película de amor y Patria, en la cual participaron con su apoyo hasta los mismos que estuvieron en contra de San Martín.

    Hoy gracias a esos historiadores revisionistas podemos hacer aflorar el verdadero sentido patriótico de un pensamiento político que va mucho más allá de vender o comprar mercaderías en nuestro principal puerto.

    Lo primero que enfrentamos en este relato, es la de desenmascarar aquellos que se posesionan en que la vuelta de San Martín, se debe a una planificación inglesa para ocupar posicionalmente ciertos lugares de América; estampa que desempolva San Martín al legarle el Sable de la Independencia a Rosas “...contra las injustas pretensiones de los extranjeros”, San Martín determina de esta forma, que tenía ideas y méritos propios.

    Para comenzar, la lucha por la Independencia de América, a nuestro Prócer no le fue nada fácil “...me dice que pida y más pida para el aumento de fuerzas de esta provincia (...) le consta que lejos de auxiliarme con un solo peso me han sacado 6.000 y más dinero, que las alhajas de donativo de la provincia ( entre las que fueron las de mi mujer) me las mandaron remitir, que tuve que pagar cuarenta mil pesos de las 4.000 mulas remitidas al Perú, que mis entradas mensuales no eran más que 4.000 pesos(...) yo no espero más que se cierre la cordillera para sepultarme en un rincón en que nadie sepa de mi existencia; y solo saldré de él para ponerme al frente de una partida de gauchos si los mapuches nos invaden”.14 de Febrero de 1816.

    “...por la Patria, vea usted al Director a fin de que este remita los vestuarios para cazadores, granaderos (...), sin este auxilio no se puede realizar la expedición pues es moralmente imposible pasar los Andes con hombres enteramente desnudos” 20 de Octubre de 1816.

    “...si no puedo reunir las mulas, que necesito me voy a pié”. 15 de Diciembre de 1816.

    Hablar de lo que tuvo que luchar San Martín para crear al Ejército de los Andes, es imposible relatarlo en un escrito que solamente pretende hacer conocer los sinsabores, que le hicieron pasar a nuestro Libertador, aquellos que gobernaban Buenos Aires, que terminaron con la idea de la Patria Grande desde Ushuaia, hasta el Perú.

    Otra situación que no se esclarece definitivamente en la historia, es que el Ejército Libertador estaba conformado casi en su totalidad por esclavos y hombres de tez morena, a quienes San Martín nunca dejo de reconocer “¡Pobres mis negros! “, exclama después de la batalla de Chacabuco. Esto es lo que no aclara la historia, que se dedica a mostrar granaderos almidonados “como de élite económica burguesa” cuando eran gauchos, negros y esclavos, los que hicieron la Patria, morocho como Cabral, que le inventaron el cargo de “sargento”, para no explicar que un gaucho es el que salvó a San Martín en la Batalla de San Lorenzo.

    Y por si fuera poco, la solicitud de nombramiento del heroico Don Martín de Guemes, pidiendo se lo nombre a Teniente Coronel, a este hombre que en el pensamiento de San Martín : “...los gauchos de Salta, solos están haciendo al enemigo una guerra de recursos tan terrible que han obligado a desprenderse de una división”, se refería a la lucha contra soldados realistas preparados para la guerra y Guemes, con la “chuza y la lanza no les permitía hacer pié en las Provincias Unidas del Sud. Hasta las notas de San Martín enviada al Director Supremo Gervasio Posadas fue ultrajada cuando solicitó la “...felicitación de estos gauchos (...) ellos solos le están haciendo al enemigo una guerra de recursos tan temibles” suprimieron el termino gauchos y con tinta corrigieron “patriotas campesinos” (no vaya a ser que la gente honrara a estos hombres de “chuza y lanza”).

    Además creer, que San Martín era solamente un militar, es creerse que a las liebres se las agarra solamente corriendo, en este caso no debemos olvidar las palabras dirimidas a Rosas por nuestro Prócer “...que no se crean que los argentinos son empanadas que se comen solamente abriendo las bocas”, interesante nota para aquellos que sospechan que San Martín era ¡¡ agente secreto de Inglaterra!! En un escrito dirigido a su amigo Godoy Cruz, expresa “...hasta cuando esperamos declarar la Independencia!! No le parece a UD. una cosa bien ridícula, acuñar moneda, tener el pabellón, cucarda nacional, y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree dependemos? ¿Qué nos falta, más que decidirse (...) ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas”, Independencia traidora que logró trasladarse a Buenos Aires y tiempo después regalar los territorios para dividir a los americanos.

    Este pensamiento sobre la Independencia debemos tenerlo en cuenta porque no solamente es el sentimiento de San Martín, sino, el de toda su oficialidad que venía inculcando desde hace años. El hecho sucedido en Rancagua, en Abril de 1820, así lo atestigua, porque ante la dimisión del Libertador por la caída del Directorio de Buenos Aires que era el que lo había nombrado se expresa “...la oficialidad rechaza la renuncia a la Comandancia de San Martín (...) los jefes y oficiales del ejército, entendieron que la autoridad de San Martín emana de la libertad de América y no de políticas municipales”.

    Esa relación de San Martín con aquellos que enfrentaban a la “porteñada” y a los realistas le molestaba a muchos, especialmente a Rivadavia. Es así que hasta Don Vicente Fidel López expresaba estar contra San Martín, “...se había robado el Ejército de los Andes”, palabras más, palabras menos.

    Esta situación termina agravándose con la llegada del General a Cuyo, cuando en una carta enviada a su amigo Guido le expresa “...creerá Ud. si le aseguro por mi honor que a mi llegada a Mendoza, al regreso del Perú, se creyó que mi objeto era hacer una revolución para apoderarme del mando de la provincia de Cuyo, y que se me enseñó una carta del gobernador de San Juan en la que aconsejaba se tomasen las medidas necesarias para evitar el golpe”. No terminan las penas del general en esta carta porque en otra dirigida por su amigo López de Santa Fe le dice que debe tener cuidado y le avisa de una trama que le están haciendo, y San Martín la explica “...se apostaron partidas en el camino para prenderme como un facineroso”.

    Y para poco, estando ya en Europa, Manuel Moreno envía notas falsificadas sobre los pensamientos del general, lo que hace enojar a este “...si señor el coraje de V. Solo lo reserva para intrigas y picardías”, Sarmiento no se queda atrás “...ve en Rosas el defensor de la Independencia amenazada y su ánimo se exalta y se ofusca”, el 23 de febrero de 1853, frase redactada por el padre del aula en La Crónica de Chile “...la expatriación de San Martín fue una expiación. Sus violencias se han levantado contra él y lo han anonadado. Pesan sobre él ejecuciones clandestinas. Dejemos de ser panegristas de cuanta maldad se ha cometido. San Martín, castigado por la opinión, expulsado para siempre de América, olvidado por veinte años, es una digna y útil lección”. Pretende todavía Sarmiento, que el General se quede chocho por el ataque de Francia e Inglaterra a su País, este extraordinario General Libertador. En una carta destinada a Rosas expresa “...como argentino me llena de orgullo el ver la prosperidad, la paz interior, el orden y honor establecido”, algo que Sarmiento no lo puede llegar a entender nunca, porque siempre formó la coalición de los traidores a la patria.

    En una misiva enviada a Bolívar manifiesta “...lejos de mi querida América, pero con el alma puesta siempre en ella, he seguido con verdadero interés y ansiedad el desarrollo de todos los notables y felices sucesos ocurridos “, ¿San Martín nunca estuvo informado?, esto desmerece el pensamiento de Sarmiento. Desde que accionó por última vez en su Patria, hasta el momento de su fallecimiento, San Martín razonó con simple y humilde ardor por su Patria. Hasta su nieta le había comentado su temor por Sarmiento, luego de haber leído un periódico, dejado arriba de su escritorio “...el General San Martín piensa volver a Buenos Aires, no creemos que el gobierno se lo permita. Recordamos los acontecimientos del año 20. Si llega, un tribunal militar tendría que juzgarlo, es de temer un complot. Se le vigila. Cualquier intento sospechoso bastará para que se pronuncie la corte marcial”, (el nombre del General expresaba miedo en los porteños de Buenos Aires).

    San Martín había nacido en Yapeyú, Corrientes. En primera instancia comenzó sus estudios en Buenos Aires, de muy chico sus padres lo llevaron a Europa, donde terminó sus estudios y tuvo una brillante carrera militar. Los formadores del Partido Unitario hicieron que emigrase a Francia, quiso volver, no lo dejaron. Desde el puerto de Buenos Aires recibió todo tipo de atropellos y vejámenes escritos que el General nunca mereció. Regreso a Europa, y falleció en su departamento de Paso de Calaís, a las 15 hs. del 17 de Agosto de 1850, según Mariano Balcarce hasta el último momento conservó “...toda su energía y lucidez de su ánimo”, debe haber sido para contrariar a Sarmiento.

    El 5 de agosto de 1838, le escribía a Rosas “...creía que este sistema, y más que todo, mi vida pública, en el espacio de diez años, me pondría a cubierto con mis compatriotas, de toda idea de ambición a ninguna especie de mando; me equivoqué de cálculo (...) en aquella época mandaba en Buenos Aires, no solo me formó un bloqueo de espías, sino que me hizo una guerra (Rivadavia) poco noble en los papeles públicos”.

    El 10 de junio de 1839,”...los impresos que Vd. ha tenido la bondad de remitirme, me han puesto al corriente de las causas que han dado margen a nuestra desavenencia con el gobierno francés (...) es menester no tener el menor sentimiento de justicia”.

    El 30 de junio de 1845,”...tenga la satisfacción de ver a nuestra patria próspera y feliz, son los votos muy sinceros que hace a favor de usted este atento y afecto servidor y compatriota”. Le desea a Rosas.

    El 11 de enero de 1846,”...me hubiera sido muy lisonjero poder nuevamente ofrecerle mis servicios que aunque conozco serian inútiles, sin embargo demostrarían que en la injustísima agresión y abuso de la fuerza de la Inglaterra y Francia contra nuestro País”, Sarmiento era Capitán de ese ejército y Mitre, - bueno – Mitre nunca leyó las cartas de San Martín, por eso en las escuelas enseñan lo que enseñan.

    El 2 de noviembre de 1848,”...no vaya a creer por lo que dejo expuesto, el que jamás he dudado que nuestra patria tuviese que avergonzarse de ninguna concepción humillante presidiendo usted sus destinos”. Dedicado a los unitarios, Florencio Varela, Valentín Alsina, Julián Agüero, Juan J. Cernadas, Domingo F. Sarmiento, Del Carril, Lavalle, y otros.

    El 6 de mayo de 1850, “...por tantos bienes realizados, yo felicito a usted, sinceramente como igualmente a toda la Confederación Argentina”, es decir, San Martín felicita a la Confederación Argentina al mando de Don Juan Manuel de Rosas, y no, a los Unitarios.

    A su amigo Tomás Guido le escribe, el 10 de mayo de 1846, “...Me entregó a mi llegada a esta, su muy apreciable del 12 de enero; a su recibo ya sabía la acción de Obligado (¡¡ Atención maestros Argentinos!!)...de todos modos los interventores habrán visto por este estanchillón, que los Argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que el abrir la boca”.

    El 10 de julio, San Martín le había escrito a Rosas “...PERO LO QUE NO PUEDO CONCEBIR, ES QUE HAYA AMERICANOS QUE POR UN INDIGNO ESPIRITU DE PARTIDO (unitario) SE UNAN AL EXTRANJERO PARA HUMILLAR SU PATRIA Y REDUCIRLA A UNA CONDICION PEOR QUE LA SUFRIAMOS EN TIEMPO DE LA DOMINACION ESPAÑOLA; UNA TAL FELONIA NI EL SEPULCRO LA PUEDE HACER DESAPARECER”

    Lo único que le faltó decir a San Martín, es: “Viva la Santa Federación, Mueran los salvajes unitarios”.

    Bibliografía
    Los Héroes Malditos, Pacho O´Donnell

    José de San Martín, Revista Viva, Diario Clarín

    El Despertar de un Sueño, Clotilde Chabalier

    Todo es Historia. Suplemento 14, Coronel Leopoldo R. Ornstein

    San Martín-Rosas correspondencia, Fermín Chávez



    August 23

    SARMIENTO LA NOVELA DEL PROCER DE CARTON

    SARMIENTO: "LA NOVELA DEL PRÓCER DE CARTÓN"  
      Por Guillermo Mircovich  
     
     
    INDICE

    1 - MENTIROSOS Y EMBUSTEROS

    2 - UNA DOCENCIA CON MUCHAS DUDAS

    3 - LAS MENTIRAS DE PATAS CORTAS

    4 - EL PERIODISMO DIFAMADOR

    5 - UN POLITICO CON FINES EQUIVOCADOS

    6 - UNA CONFUNCION DE IDEAS

    7 - COMIENZA A CONFUNDIR SU VIDA COMO ESCRITOR

    8 - EL MUNDO CAMBIA PARA MAL DE SARMIENTO

    9 - COMIENZA A DIVAGAR SOBRE GOBERNABILIDAD

    10 – EL PACTO PARA QUE SARMIENTO SEA PRESIDENTE

      1 - MENTIROSOS Y EMBUSTEROS

    Sarmiento era hijo de Doña Paula Albarracín y del peculiar José Clemente Quiroga Sarmiento, el que luego usará solamente el último apellido, muy posiblemente no era un hombre de andar mintiendo, porque el mismo Sarmiento en “Recuerdos de Provincia”, hace referencia a los dichos de su padre “... la familia de los Sarmiento tiene en San Juan una no disputada reputación que han heredado de sus padres a hijos, dírelo con mucha mortificación mía, de embusteros. Nadie les ha negado esta cualidad y yo les he visto dar tan relevantes pruebas de esta innata y adorable disposición, que no queda duda de que es alguna cualidad de Familia”.

    Muy interesante apreciación del tutor de la familia, que se nos hará dudoso en el tiempo pensar, si es realmente el prócer que dicen ser y si Sarmiento cambiase su forma de, a pesar de lo escribía su propio padre Dice de Paoli, en su libro, “Domingo Faustino, sí, él ha sido embustero, como ya lo veremos. Y es que mentiroso es, quien sostiene algo que no es exacto, pero sin intención dañosa; mientras que el embustero usa artificio en su embuste y tiene intención dañina”.

     

    2 - UNA DOCENCIA CON MUCHAS DUDAS

    La historia nos explica que concurrió a la escuela desde 1816 y sale en 1824, con trece años de edad, y su asistencia era perfecta, pero en 1820 es llevado a Córdoba, y anotado en el Colegio de Montserrat, Sarmiento dice que “... regresé muy luego, por enfermedades que me atacaron”, pero resulta que en el Catálogo de Alumnos del Colegio Montserrat , publicado por el historiador R. P. Ignacio Greñón, el nombre del niño Sarmiento no figura como inscripto en ese colegio y tampoco en otro importante de la zona.

    El meticuloso Sarmiento se jacta de fundar en San Francisco del Monte una escuela de primeras letras y es curioso el tema ya que contaba solamente con quince años y al frente de esa localidad estaba el cura José de Oro, que era justamente el que le enseña latín, gramática, etc. a él mismo, esto contado por Sarmiento, es decir, muy presuntamente se quedó con la obra del fraile.


    Siendo Presidente, funda una gran escuela en La Rioja, y por decreto nombra a todos los responsables de las áreas, la escuela funcionaba desde hace rato y las autoridades eran las mismas que estaban, en 1866 le dice a Mann, “en todos estos años solamente pude fundar dos escuelas”.

    Hablando de su niñez en Recuerdo de Provincia, dice, ”... era yo unitario”, no debemos olvidar que salió de la escuela en 1824 y que en 1827, tenía dieciséis años justamente cuando el unitario Rivadavia siembra una actuación fraudulenta en el Congreso Constituyente de ese entonces en Buenos Aires, y Sarmiento ya tomaba parte de lo que sería la historia negra de Buenos Aires, la fama de embustero la ha de dejar bien sentada, no solamente en San Juan, sino en lugar que pise por su larguísima actuación política y de escritor lo ha de acreditar con creces.

     

     

    3 - LAS MENTIRAS DE PATAS CORTAS

    Con motivo de unas escaramuzas en Pilar, Sarmiento con el grado de teniente unitario, cuenta con verborragia de novela todo lo que ha sucedido con su ser, su espectacular fuga entre las filas enemigas, la súplica de Laprida para sacarlo de tan embarazosa situación, hasta había que pasar sobre el cadáver de un comandante para llegar al joven Sarmiento, historia develada por Jorge A. Calle, testigo y actor de esos mismos hechos, que cuenta que Sarmiento huye del combate, y en su huida lo toma prisionero un negro de San Juan y lo entrega a un oficial.

    Así, más o menos finaliza la joven vida de Sarmiento en su adolescencia, en 1936, vuelve a San Juan “... Comiéndome privaciones llegué por la amistad de mis parientes a colocarme entre jóvenes que descollaban en San Juan”, anoten la expresión “llegué por amistad”, no hay mucha diferencia al día de hoy.

     

    4 - EL PERIODISMO DIFAMADOR

    Una de las manifestaciones más elocuentes en aulas escolares escuchadas por los docentes, es la creación del diario “El Zonda”, de San Juan, con el cual Sarmiento aparece como un periodista de suma fama que a través del periódico informó al pueblo de los sucesos acaecidos en Buenos Aires, cuando la verdad es que el Zonda apareció el 20 de julio de 1839 y desapareció el 12 de agosto del mismo año, es decir que estuvo en la calle solamente 24 días con 25 ejemplares por tirada.

    Pero si su historia periodística es folletinesca, más aun lo es, su cuento “... estando preso y engrillado en un calabozo inmundo, lleno de ratas, un grupo de unas seis niñas, alumnas del Colegio del que es director, lo visitan”. Y “... a la luz de una vela de sebo, porque es el anochecer, colocada sobre los adobes, recitan sus lecciones de geografía, de francés, de aritmética y de gramática y mostraban los ensayos de dibujos de dos semanas”, lo cuenta en “Recuerdos de Provincia”. Hagamos la situación de la escena, de noche, entremedio de ratas, engrillado y por lo menos debe haber otros presos, las “mamitas” dejan ir a sus “pobres hijitas” a ver a su maestro a la cárcel para recitarle sus deberes, pues creemos que Sarmiento se adelantó a la época y descolocó a Alberto Migre, Abel Santa Cruz, y hasta la mismísima editorial Corin Tellado.

     

     

    5 - UN POLITICO CON FINES EQUIVOCADOS

    Sarmiento se va a Chile, desde allí comienza su obra contra el “dictador Rosas”, trabajando justamente para el “dictador Portales”, ¿comodidad? ¿Desahogo? ¿Interés?, vaya a saber que, pero él, el gran defensor de la libertad, emancipación, autonomía, escribe en un ataque de furia desplegando quizás su pensamiento oculto sobre los gobiernos que él pretende “... es preciso emplear el terror para vencer en la guerra. Debe darse muerte a todos los prisioneros y los enemigos. Debe manifestarse un brazo de hierro y no tener consideración... “, si según él, Rosas era eso justamente lo que hacía, Sarmiento, ¿En contra de que estaba?, y para terminar con la historia del ilustre luchador de la “libertad”, el 14 de noviembre de 1841, escribe “... nosotros pensamos que en los países sudamericanos la palabra libertad importa sainete ridículo, melodrama horrible y larguísima comedia que no manifiesta tener fin”, esto es, el pensamiento del gran luchador de las libertades individuales.

    Ya en 1942, el gran maestro asocia a su pensamiento liberal-golpista, el de la traición a la patria, en el diario “El Progreso” de chile, publica , “...seamos francos, esta invasión es útil a la civilización y al progreso”, Inglaterra había invadido las Islas Malvinas, este es el prócer de lata, encumbrado por la docencia que no es capaz de informar debidamente a los alumnos argentinos, y no le echemos culpa a la educación porque nadie está obligado a no contar lo que sabe y además está escrito ¡¡ y por el mismo Sarmiento !!, pero su triste designo sigue con el estrecho de Magallanes, aconseja al General chileno Bulnes “...mandar al estrecho algunas compañías de soldados y los víveres necesarios para su mantenimiento”, los chilenos toman Magallanes y dictan un bando tomando posesión en nombre del gobierno chileno ¿ si el Estrecho de Magallanes era chileno para que labren un acta de posesión ?, es decir, sabían que el estrecho no era chileno.

    Como no quería volver a Buenos Aires porque gobernaba Rosas, se dedica a realizar campaña desde Chile, el 11 de enero pública “...los argentinos residentes en Chile pierden desde hoy su nacionalidad. Los que no se resignen a volver a la Argentina deben considerarse chilenos desde ahora. Chile puede ser en adelante nuestra patria querida. Debemos vivir totalmente para Chile y en esta nueva afección deben ahogarse las antiguas afecciones nacionales”, palabras que repetiría el 15 de abril de 1884, representando al gobierno argentino en forma oficial.

    No son casualidades los pensamientos de Sarmiento, el Estrecho de Magallanes es chileno, insinúa tratar el asunto de la Patagonia, la posesión de San Juan y Mendoza, todos estos territorios para Chile. Está de acuerdo con la logia de Montevideo e Inglaterra por el cual Corrientes y Entre Ríos pasen a ser territorios de la Banda Oriental, que Misiones pasara a Brasil, Jujuy y Salta a Bolivia y hasta habla en “La Crónica” de “...los Andes chilenos”, y escribe en ese mismo diario el 11 de noviembre de 1849 “...es preciso reconcentrar sus fuerzas en poco espacio para tener poder, es preciso aumentar la población para ser fuerte y entonces imponerle la ley a los vencidos”. Dice Arturo Jauretche “---y esta imagen de Sarmiento imponiendo la ley a los vencidos, a los países cuya separación promoviera, como se concilia con el Sarmiento que nos han vendido”. En ese momento Rosas, según Ricardo Rojas , decía”...es preciso conquistar Tarija, Magallanes, Montevideo y Paraguay, esta es la diferencia que siempre marcamos, los unitarios pensando en su negocio comercial en una patria chica, y los Federales pensando en una Patria Grande donde el hombre americano goce de las libertades individuales. Recomendamos leer “En Ejército y Política, la Patria Grande y la Patria Chica” .

     

    6 - UNA CONFUNSION DE IDEAS

    Su odio a España, lo representa admirando a Francia o a Inglaterra, pues más adelante hablará de la “... gran Albión”, las frases de Sarmiento sobre España lo dicen todo”...tengo que luchar con la raza española, tan incapaz de comprender el gobierno libre, crearlo y sostenerlo, aquí como en España (...) España, condenó a la barbarie a los descendientes de europeos en América (...) el castellano es barrera infranqueable para la transmisión de las luces (...) no ha habido en España un hombre que piense (...) España no ha tenido un solo escritor de nota, ningún filósofo, ningún sabio, no posee un escritor que pueda educarnos, ni tiene libros que nos sean útiles”. Sarmiento dice cosas que rayan la locura, ataca a España por sus letras y sus costumbres culturales ignorando que en ese momento tenía 1800 años más que nosotros, por lo tanto su conocimiento sobre ese país era totalmente nulo, sorprendente en un hombre que acá en Argentina es denominado “ el maestro de las aulas”, pero lo peor en Sarmiento es no entender la lucha comenzada por San Martín y seguida por Rosas, es decir, confundió la lucha de la Independencia y la Soberanía Nacional con la impresión de un libro escrito por españoles, ¿no sabía Sarmiento que ya existían Calderón de la Barca, Tirso de Molina, Miguel de Cervantes, Santa Teresa de Ávila, los pintores Murillo, Velázquez, Goya y pensadores como Jovellanos, Feijoo, Vitoria ?, este hombre, es al que hoy lo recordamos en el día del maestro.

     

    7 - COMIENZA A CONFUNDIR SU VIDA COMO ESCRITOR

    Se hace evidente que Sarmiento va perdiendo su posición política, se afianza un nuevo gobierno en Chile, Rosas maneja la Confederación en Argentina, y él sigue autoexiliado en Chile, es entonces que se le presenta la oportunidad de su vida, muere el General Félix Frías Aldao, “ el Fraile Aldao”, combativo y sobresaliente figura de la época, y Sarmiento comienza a escribir la “ Vida de Aldao”, dice Pedro de Paoli en la hoja 75 de Sarmiento y el Desarrollo Nacional “...todo lo tergiversa Sarmiento en esta biografía: Las supuestas borracheras, la crueldad, el despotismo. Llega hasta hacer una verdadera novela con la asistencia médica que tiene Aldao en el proceso de su enfermedad y muerte. Lástima de pluma y de imaginación tan dominados por el espíritu de la mentira y el ensañamiento”. No debemos olvidar que decía que España no tenía escritores y que no podía enseñar nada.

    Así todo, comienza a publicar en un diario chileno, la vida de Juan Facundo Quiroga, Caudillo Federal Argentino, hombre de ideas de libertad y religión, debemos recordar que el estandarte de lucha del General Quiroga era “ RELIGIÓN O MUERTE” , Sarmiento lo enfoca desde su escritorio cómodamente sentado luchando por la libertad ¿ de quien ?, su publicación la denomina “ civilización y barbarie “, que luego cobraría inusitado interés por parte de los unitarios, y hoy es considerada una obra de extraordinario valor cultural, notablemente, los escritos de Sarmiento a pesar de ser mentirosos, aberrantes en sus apreciaciones, incoherentes referentes a la cultura argentina y todo lo que proceda del campo, aun hoy sus obras son consideradas leíbles, es muy común que un chico de escuela solicite por pedido de su docente “ Recuerdos de Provincia” o “ Facundo”, como si en esos libros encontrarán los objetivos nacionales que necesita un país para encontrar su verdadera identidad.

    Un dato por más elocuente de las fantasías de Sarmiento, es que comienza su “ Facundo “, a solo diez años de la muerte del caudillo, cual es la información que posee para hacer la biografía de “...este bárbaro hombre que pobló nuestro suelo”, es muy posible que haya consultado amigos, pues por escritos no se pudo asesorar ya que estaba en Chile, se hace entonces más entendible “ la consulta con amigos”, que por supuesto eran unitarios y no amigos precisamente de Facundo Quiroga.

    Su comparación es tan irreal, como despreciable, porque habla de su raza, de su país, de sus antecesores, pero a él, nada le importa, escribe “... puede ser muy injusto exterminar salvajes, sofocar civilizaciones nacientes, conquistar pueblos que están en posesión de un terreno privilegiado (...) Caupolicán, Colocolo y Lautaro no son más que unos indios asquerosos, a quienes habríamos hecho colgar ahora, si aparecieran ahora en una guerra de los araucanos contra Chile”. El maestro de maestros le escribe a Mitre el 20 de septiembre de 1861 “...no trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país, la sangre de esta chusma criolla, incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos”.

    De Paoli dice en hoja 79, en su libro, “... con tales ideas sobre habitantes y los problemas de la República Argentina, era lógico que titulara, como lo hizo, a su folletín: “Civilización y Barbarie”. La premisa era falsa, y falsas tenían que ser las conclusiones a que llegara (...) gobierna la campaña, la gente de frac piensa en los europeos; los ingleses y los franceses; aman la cultura, el progreso, las bellas artes y las ciencias. Esos eran Rivadavia, del Carril, Varela, Rivera Indarte, Echeverría. Esos eran el partido unitario, el partido de las luces; mientras que Rosas y Quiroga, que son la barbarie, la campaña, son el partido federal, el partido del atraso; el resabio de España. Así va desarrollando su pensamiento Sarmiento.



    8 - EL MUNDO CAMBIA PARA MAL DE SARMIENTO

    Es tan calamitoso lo de Sarmiento, que ignora que en el mundo se han sucedido episodios que han cambiado en muchas de sus formas, las vidas, las culturas, las políticas: Ha comenzado la lucha de clases, las revoluciones sociales, la igualdad de condiciones ante las injusticias a la clase obrera, aparece Henales, Rousseau, Engels, con su manifiesto comunista, Carlos Marx, con el marxismo, ¿En donde vive Sarmiento?, seguramente dentro de una botella, lógicamente con corcho.

    En 1848, Engels denunciaba la economía capitalista y la situación de la clase obrera y al estado burgués, Blanc predica en el mismo año a favor de los derechos obreros, Owen (1771-1858), dueño de un establecimiento fabril, trabaja sobre la organización obrera, Fourier (1772-1835) había publicado el “ Tratado de asociación doméstica agrícola”, Saint-Simón (1760-1825), realizo una gran labor a favor de las nuevas ideas sociales, mientras Sarmiento el 20 de septiembre de 1861 le escribe a Mitre “...tengo odio a la barbarie popular...la chusma y el pueblo gaucho nos es hostil ”, ya había escrito en 1841 “...es un bien de la oligarquía chilena, formada por la clase pudiente e ilustrada”.

    Si Sarmiento es escritor instruido, si gusta de los adelantos sucedidos en la Europa, si aboga por las costumbres europeas, como puede ser que ignore lo que sucede en el mundo de esa época, hipocresía, simulador, impostor, falsedad, solo la mente distorsionada de Sarmiento puede concebir semejante posición política, porque se hace muy elocuente que en el mundo las ideas sociales ya estaban cambiando la forma de vida y el seguía con su hostilidad al gaucho, que al fin y al cabo, él, y solo él, le debía enseñar nuevas costumbres, ya que él, era el gran maestro.

    “...que servicio prestan a la patria las huérfanas, hijas de padres viciosos o extraviados, ¿Por qué ha de gastar el estado su dinero en alimentar a nadie? Son dineros mal gastados los destinados a colegios de huérfanos, si los pobres se han de morir que se mueran, que importa que el estado deje morir al que no puede vivir a causa de sus defectos”, discurso de Sarmiento en el Senado de la Nación el 13 de septiembre de 1859.

    El ocultamiento del verdadero Sarmiento lo podemos leer en la “Historia Argentina” de José C. Ibáñez, el cual de la página 211 hasta la 214, no dice absolutamente nada sobre lo escrito en estas páginas, como si esto no hubiese sucedido, pero debe ser casi seguro, que si analizamos lo escrito sobre otros presidentes, figuras o próceres, seguramente encontraremos que esa historia tiene decididamente inclinaciones políticas que no reflejan un sentido Nacional y Popular.

    Los escritos de Sarmiento sobre Facundo Quiroga, la campaña y el gaucho, tienen tal rechazo, que Valentín Alsina, Florencio Varela, Juan Bautista Alberdi, entre otros, profesos declarados unitarios, manifiestan que es inexacto todo como lo describe Sarmiento.

    Esta política de desmerecimiento encarada por Sarmiento, cuesta entender como un fin político, en ese momento, pero tengamos en cuenta que años después Sarmiento sería nombrado Presidente de la Nación, se puede concebir en una mente humana, que el pensamiento de este hombre haya sido el que dirigió los destinos del país entre 1868 y 1874, pensemos en los avatares que estamos viviendo en la vida moderna por las ideas que impuso Sarmiento hace 150 años atrás y que todavía siguen rondando en las mentes de algunos argentinos.

    Lo escrito por Sarmiento en el Facundo toma interés inusitado para la oligarquía liberal y masónica que gobierna el país. El Facundo se convierte en un instrumento de propaganda política e ideológica al necesitar esa oligarquía aniquilar todo vestigio de tradición católica, hispánica y criolla. Hay que transformar este país, comenzando por transformar la conciencia de sus habitantes, cambiar sus mentes, borrar de su memoria la verdad del pasado argentino, sobre todo la grandeza moral del gaucho y la libertad y el bienestar de que gozaba.

    Solamente al iniciarse el siglo XX, se edita el Martín Fierro, la antítesis del Facundo, ahí se reivindica al gaucho y se cuenta sus penurias.

    Sarmiento nunca llegó a comprenderlos.

     

     

    9 - COMIENZA A DIVAGAR SOBRE GOBERNABILIDAD

    Sarmiento comienza a posesionarse pensando en la caída de Rosas, y fluyen sus ideales de lo que debe ser una nación escribiendo un “Proyecto de Reorganización de la República”, en una de sus partes especifica “...quien no reconozca el gobierno del General Paz, debe ser ahorcado”, escribe “...un gobierno despótico, tirano y sanguinario”. El gobierno de Chile comienza a dudar de las facultades mentales de Sarmiento y le inventan un viaje a Europa con el fin de estudiar el sistema educativo europeo.

    En Europa lo que menos visita son los ministerios de educación, a el le importa solamente la caída de Rosas, está obsesionado con esa idea, se acerca a políticos como Thiers y Guizot, pero resulta que son Rosistas a pesar de estar a miles de kilómetros de Buenos Aires, por intermedio del General Las Heras consigue entrevistar al General san Martín que ya se encuentra viviendo en Grand Bourg, cuando comienza a hablar mal de Rosas, San Martín lo recrimina y sostiene el pensamiento del restaurador sobre su patriotismo. Nuevamente su pensamiento de gobernabilidad sufre un duro revés y justamente con San Martín.

     

     

    10 – EL PACTO PARA QUE SARMIENTO SEA PRESIDENTE

    El sistema político que comienza a imperar en Buenos Aires le es muy conocido a Sarmiento, pues ya estuvo en todos los pensamientos sediciosos de los unitarios, no desconoce como se mueven entre las sombras las fuerzas políticas, las financieras, el ejército, la marina, ya tiene en claro como llegar a lo más alto del poder.

    Sarmiento se fue al Partido Conservador, porque el Partido Liberal ofrecía abrir un camino hacía las ideas populares, y él, de ninguna forma aceptaría ese tipo de ideas, y lo escribirá en sus memorias “...las huelgas son invenciones de los ociosos que buscan motivos de alarma. El socialismo las usa como instrumento de perturbación... ”, Es decir, nunca se dignó a pensar que tras un conflicto laboral, había una necesidad pendiente.

    El único hombre que se le oponía en el mismo partido era Adolfo Alsina el cual era él mas querido de todos los candidatos. Pero la oligarquía no le tiene confianza, y los intereses solamente se los defenderá Sarmiento, el 12 de junio de 1868 es elegido presidente. En Buenos Aires no contó con un solo elector, el pueblo no votaba libremente. Y en esta elección la violencia a favor de Sarmiento fue tan brutal que Mitre tuvo que destruir al General Arredondo por sus excesos armados a favor de Sarmiento. Para ser gobernador de San Juan fue necesario degollar al Chacho, para ser presidente, fueron necesarios los sables del General Arredondo.

    Llega a presidente, pero contrariamente a lo que se conoce, no es el gran maestro que lleva adelante la educación, en España, país odiado por Sarmiento conoce a Torres, el cual será el técnico del ministerio de Educación durante la presidencia de Sarmiento, Fue Torres el de las iniciativas en las escuelas normales y colegios nacionales. Este gran aporte a la enseñanza en la presidencia de Sarmiento se debe, pues, a esa España educacional, que tanto denigrara Sarmiento. Es Torres el que restablece la disciplina del colegio Nacional de Buenos Aires; que ocupa con gran eficacia la Inspección de Colegios Nacionales de la Nación; inculca las nociones y los métodos de Montesino y Pestalozzi en nuestro país, hombres que Sarmiento en su viaje a España no los consideró importantes para la enseñanza. Sarmiento era el presidente.

    No ha de extrañar estos altos y bajos en los pensamientos de Sarmiento, porque él, está alejado de esa figurita escolar a la cual estamos ligados docentemente, porque él mismo será la contradicción de sus pensamientos, y a pesar de tomar parte de una Constitución a la norteamericana, a pesar de su disgusto, la gobernabilidad de el pasa por su propia constitución. Siendo gobernador de San Juan arrasa Entre Ríos, siendo presidente persigue a López Jordán hasta los cantones de la frontera, pone precio a las cabezas de los jefes jordanistas y persigue a José Hernández, el autor del Martín Fierro, cosa para el lógica, pues Hernández era opositor a sus ideas.

    Ya tiene el poder que necesitaba, era presidente, y amuebla parte de su despacho con los muebles que el ejército brasileño ha saqueado en la residencia de Madame Linch, de Asunción, y que se venden en subasta pública en Buenos Aires. Son muebles robados.

    Le niega el subsidio al Ferrocarril del Oeste, una iniciativa argentina y le brinda el apoyo al Ferrocarril Pacífico que es inglés, la gran iniciativa argentina en ferrocarriles, fundada por argentinos, dirigido por argentinos y con capitales argentinos, era la demostración inexcusable de la falsedad de la tesis de Sarmiento de que los argentinos éramos incapaces de dirigir el progreso del país. La competencia ferroviaria cesa, y los ingleses quedan dueños exclusivos del tráfico ferroviario.

    Ante el monumento de Belgrano, siendo presidente, en uno de sus párrafos expresa,”...la poderosa Albión, la enérgica raza inglesa, cuya misión es someter al mundo bárbaro del Asia, África, y nuevos continentes e islas”. Entre esos nuevos continentes, lógicamente, está América del Sur, nuestro país.

    Lo escrito en este informe no se encuentra en los libros escolares, ellos están automatizados en contar una historia que ocultan las verdades que harían cambiar de pensamiento a quienes la lean.

    Por eso, se hace necesario desenmascarar las identidades que encubren estas falsedades, lo peor que le puede pasar a la Patria y a su Pueblo que oscuros intereses desinformen con propósitos inconfesables, pero que mayormente están dirigidos a perder la Identidad Nacional, decía San Martín “...seamos libres, después no importa nada”, y esta es la libertad que nos quieren quitar, el del Pensamiento Nacional, fuera de las figuras de cartón que enseñan en las escuelas, por definiciones políticas, San Martín, nunca estaría al lado de Rivadavia y de Sarmiento, no, por lo que contemos nosotros, sino, por lo que escribió San Martín de ellos, por eso nos atrevemos a contar una historia por la cual lucharemos toda la vida: por la Independencia, por la Soberanía Nacional, por la Justicia Social y por la Patria Grande .

     

    Bibliografía consultada

    Pedro de Paoli, Sarmiento y el Desarrollo Nacional.

    Juan A. Bustinza/Gabriel A. Ribas, Las Edades Moderna y Contemporánea

    José C. Ibáñez, Síntesis de Historia Argentina

    Mariano de Vedia y Mitre, Páginas inéditas de Sarmiento, año 1931

    Arturo Jautetche, Manual de Zonceras Argentinas

    Adolfo Saldías, Un Siglo de Instituciones.

    Raúl Scalabrini Ortiz, La Historia de los Ferrocarriles Argentinos.

    FUENTE: PERON VENCE AL TIEMPO

    August 05

    FILM SOBRE LA GUERRA DE LAS MALVINAS

    http://www.youtube.com/v/_SZ_CIWjzd4&hl=en&fs=1"> 

    TRAICION DE CHILE A LATINOAMERICA

    http://www.youtube.com/v/_gpFRqF7wzA&hl=en&fs=1"> 

    SARMIENTO UN TRAIDOR

    Por Raúl Hermosilla Hanne
    1 de mayo de 2008

    Quiero comenzar aclarando que no me guía en este artículo ningún ánimo contrario a la buena vecindad, colaboración e incluso una posible mayor integración económica con nuestros vecinos argentinos, muy por el contrario, soy un convencido del recíproco beneficio que podremos encontrar en esa buena vecindad y cooperación.

    Pero soy también un convencido de la imprescindible necesidad de cuidarnos mucho en los acuerdos que alcancemos, y jamás quedar en situación de dependencia significativa de ellos en ninguna forma. Los argentinos en general y sin perjuicio de las muchas cualidades que poseen, y de contadas y valiosas excepciones, sólo honran sus compromisos cuando les conviene, por lo que una relación fructífera con ellos sólo será posible en la medida que no se les deje oportunidad de desconocer sus acuerdos, y que ellos así lo tengan claro.

    Me parece que los lectores tienen presente los últimos y más graves incumplimientos de sus contratos y tratados internacionales, como el desconocimiento del laudo arbitral de la Corte Internacional de La Haya sobre la cuestión limítrofe austral, durante el gobierno militar y que sólo la capacidad y prudencia de este último logró solucionar con la mediación papal; y el flagrante incumplimiento de sus obligaciones de suministro de gas, negociado por los actuales gobiernos chilenos, que nos tiene sumidos en una crisis energética que se agrava cada día más, por el tiempo perdido en desarrollar nuestros propios recursos, confiando incluso nuestra seguridad a ellos.

    De modo que como historiador, me referiré a un hecho muy poco conocido por la opinión pública en general, respecto de la forma de ser y actuar, lamentablemente tan común, de nuestros vecinos. Estoy hablando de quien fuera Presidente de la República Argentina, Domingo Faustino Sarmiento, cuyo historial de vida resumió tan acertada y elocuentemente Jorge Inostroza, y que en mi parecer resulta como emblemático de la personalidad diríase nacional argentina, con las honrosas excepciones antes referidas.

    Sarmiento nació en San Juan, en 1811, y la pobreza de su familia le impidió proseguir sus estudios más allá del nivel elemental, pasando a servir como monaguillo a un presbítero, primo de su madre, a cambio de casa, comida, y cierta educación. Al cabo de algún tiempo abandonó a su protector y se empleó en un almacén, pero no duró mucho allí, en razón de su carácter agresivo. Luego ingresó al Ejército y abrazó la causa unitaria. A los 20 años de edad, y en mérito de su intuitiva inteligencia, alcanzó el grado de sargento mayor, pero la derrota de los unitarios por los federalistas en 1831, lo obligó a huir a la cordillera con algunos soldados, que lo fueron abandonando por el camino, y finalmente, luego de muchas penurias, llegó con 4 hombres a Putaendo, donde el gobernador Domingo Sarmiento, lejano pariente suyo, lo acogió. Temperamentos similares en violencia no pudieron permanecer juntos por largo tiempo  -escribe Jorge Inostroza- por lo que el emigrado se trasladó a Los Andes, donde vivió auxiliado por algunas respetables familias. Los vecinos, para costear su mantención, le encomendaron la Escuela Municipal, y allí adquirió cierta práctica para enseñar las primeras letras, y descubrió que un método silábico discurrido por él era más práctico que las cartillas en uso y el deletreo memorizado. Su innovación sin consulta previa provocó las iras del gobernador de Los Andes, y como Sarmiento no cediera un ápice en sus ideas, fue destituido de la escuela.

    Lleno de rencor  -pasión que fue predominante en su vida-  se trasladó al vecino pueblo de Pocuro, donde instaló una cantina, pero tampoco tuvo suerte. Reprendido por el subdelegado de Pocuro por los escándalos de ebrios que se formaban en su cantina, que además le daba pérdidas, se trasladó a Valparaíso, donde fue dependiente de comercio, hasta que tentado por la riqueza de la plata de Chañarcillo, se convirtió en capataz de una mina. En 1836 sufrió un ataque cerebral. Los mineros lo cuidaron con el respeto supersticioso que se tiene a los locos, y ninguno de ellos creyó que volvería a recuperar el juicio.

    Enflaquecido y hosco logró repatriarse, recogiéndolo en San Juan su madre y su hermana como un despojo. Pero era este hombre de una complexión física extraordinariamente fuerte  -señala también Inostroza-  y pudo recuperarse y seguir desempeñando variados oficios, siempre con los contrastes que le creaban su carácter atropellador y su rencor hacia la vida.

    Nuevas batallas entre unitarios y federales lo llevaron a la cárcel en 1840 por gritar sus ideas, y una noche un grupo de oficiales borrachos entraron a la cárcel, lo sacaron a la calle, le raparon el cráneo a navaja y lo hubieran degollado de no haber intervenido el gobernador de San Juan, por lo que, comprendiendo que en cualquier instante podía ser asesinado, Domingo Faustino Sarmiento cruzó nuevamente la cordillera y se radicó en Santiago en 1841, donde comenzó a cambiarle su destino.

    Recordando los hechos sobre la Batalla de Chacabuco que le narrara su padre, que había venido como soldado con el Ejército de Los Andes, escribió un artículo que publicó El Mercurio de Valparaíso, y que le abrió el camino del periodismo y con él una vida respetable. Después de un nuevo intento fallido de regresar a la Argentina a unirse a la causa unitaria, y luego de ser ésta derrotada definitivamente por los federalistas, los prófugos, perseguidos enconadamente  por aquéllos, lo envolvieron en su fuga y hubo de regresar al refugio de Las Cuevas, donde quedaron aislados por un furioso temporal, siendo rescatados por soldados chilenos enviados por el gobernador de Los Andes. Llegado por segunda vez a Santiago, Sarmiento decidió quedarse en Chile para siempre.

    Don Manuel Montt fundó en 1842 la primera Escuela Normal de Preceptores de Hispanoamérica (apenas dos años después de haber hecho algo semejante el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica), y junto con don Andrés Bello  creyeron ver en Sarmiento un hombre de condiciones innatas sobresalientes, y atendiendo a esa razón, lo designaron como Director de la Escuela Normal.

    Pero a no mucho andar sostuvo Sarmiento algunas escaramuzas con diversas personas, incluyendo al propio Andrés Bello, en este caso derivadas de un desmedido uso de autoridad en el establecimiento educacional. También una extrema belicosidad en sus columnas periodísticas para con el Presidente Juan Manuel de Rosas que gobernaba la Argentina, estaba creando algunas complicaciones al gobierno, de índole diplomática, por lo que el Ministro de Educación, atendidas las importantes obras históricas, gramaticales y literarias escritas entretanto por Sarmiento, estimó cuerdo, para aprovechar su capacidad y al mismo tiempo alejarlo del mal ambiente que comenzaba a rodearlo, otorgarle un viaje de estudios por los países más avanzados en el plano de la educación. Así, desde 1845, recorrió Francia, España, Italia, Holanda, Alemania, Rusia y parte del África. En 1847 estuvo en Estados Unidos y regresó a Santiago en febrero de 1848.

    Los años y el inmenso cúmulo de conocimientos que había adquirido durante este período, no habían apagado, sin embargo, su ánimo batallador y sus grandes ambiciones políticas, pero sí habían atenuado bastante su acendrado odio hacia el federalismo, cuyos espléndidos resultados había conocido en los Estados Unidos. Cesó, pues, en sus ataques contra el bando federal argentino.

    Al mismo tiempo, aplicó en la Escuela Normal de Preceptores las ideas modernas de pedagogía que había absorbido en su largo viajar. Al concluir su período de actuación en el plantel de preparación de profesores de Santiago, éste se encontraba en un brillante pie de superación, motivo por el cual el Gobierno chileno le concedió una pensión vitalicia.

    Por otra parte, derrocado Rosas en la Argentina y eliminadas casi por completo las odiosidades entre unitarios y federales, desaparecía el obstáculo para que Domingo Faustino Sarmiento regresara a su patria. Allí se aplicó con igual o mayor espíritu combativo a las dos grandes pasiones de su vida: la educación y la política. Sus actuaciones en ambos campos fueron sobresalientes y, como sus principios de autoridad dura y sin contrapeso eran justamente los que necesitaba la Argentina, que venía saliendo de la anarquía y el terror, fue elegido Presidente de esa nación en 1868, mandato que mantuvo hasta 1874.

    Sus actuaciones posteriores son acremente discutidas, tanto por historiadores de su patria como de Chile. Pero el cargo mayor que se puede hacer a Sarmiento es el de la sórdida ingratitud con que pagó los beneficios que Chile le brindó durante los largos años de exilio que vivió en esta tierra, los que según don Francisco Antonio Encina, “lo habían transformado de gaucho semigenial, burdo, inculto, petulante y descontrolado, en una personalidad singular, de valer indisputable”.

    Ya en su período presidencial, Sarmiento estuvo dispuesto a firmar una triple alianza de, Argentina, Perú y Bolivia, contra Chile, al gestarse el tratado secreto de 1873. Pero sus ministros y consejeros senatoriales lo hicieron desistir de aquel propósito., No obstante, al producirse la Guerra del Pacífico, en 1879, siendo Presidente de Argentina Nicolás Avellaneda, Sarmiento volvió sobre su primitiva idea de la triple alianza y movilizó a tal extremo sus influencias políticas que alcanzó a conseguir que la Cámara de Diputados de Buenos Aires aprobara la declaración de guerra a Chile y, de no haber sido por la esforzada intervención del senador Guillermo Rawson, ésta también hubiera sido aprobada en el Senado argentino.

    Los historiadores no han podido explicarse qué razones impulsaron a Sarmiento a cometer tamaña traición contra la nación que lo prohijó y a la cual él mismo llamó en más de una ocasión “mi patria chilena”. Yo lo atribuyo simplemente a la ya antes referida actitud de falta de respeto de los argentinos en general por sus compromisos, pero extremada en Sarmiento por su abismante deslealtad.

    El final de su historia queda reflejado en el hecho que murió exilado en el Paraguay en 1888, repudiado por la mayoría de la opinión de su país con la misma fuerza con que posteriormente, a través de la Historia, fueron  reconocidos sus indiscutibles méritos, También en Chile, a pesar de todo, se recuerda su memoria con respeto perdurable, porque se han destacado sus méritos profesionales y se ha silenciado su repudiable traición. En una charla que dí hace algún tiempo en un prestigioso establecimiento educacional, manifesté que Domingo Faustino Sarmiento fue en su estructura moral menos que un perro, porque los perros jamás muerden la mano que les da de comer: y Chile no sólo le dio de comer, sino que, parafraseando a Encina, lo transformó de un ser inculto y fracasado en alguien erudito y aparentemente respetable.

    El conocimiento de la verdad histórica nos ayuda a entender el presente y a proyectar el futuro, por lo que he preparado esta semblanza de Sarmiento con el propósito de que tengamos bien claro en las actuales negociaciones, con quienes estamos tratando.

    FUENTE DESPIERTA CHILE

     

    April 02

    REVELAN MALTRATOS A SOLDADOS EN MALVINAS

    A 26 años del arribo de las tropas argentinas a las islas Malvinas, un importante número de ex combatientes se animó a denunciar vejámenes, torturas psicológicas y estaqueamientos realizados por sus superiores durante la guerra.
    Algunos de los testimonios están en el libro "Verdad, Memoria, justicia y soberanía. Corrientes en Malvinas", el libro recopilado por el ex secretario de Derechos Humanos, Pablo Vassel y Orlando Pascua, secretario de prensa de la Asociación de ex combatientes de Corrientes.
    Los castigos eran por tomar alimentos del campamento, ovejas de campos vecinos "ninguno fue por cobardía, ninguno por negarse a combatir al enemigo o pasarle información", explicó Vassel.
    La iniciativa de recolectar los testimonios, que después se convirtieron en denuncias ratificadas por jueces federales, nació de tras ver la película "Iluminados por el fuego", en Corrientes.
    "En un proceso de más de un año y medio, más de 10 horas de grabaciones, 200 páginas de documentos y logramos el testimonios de 23 combatientes que dan cuentan del asesinato de un soldado correntino, por cuestiones de conflictos de caracteres entre el 18 y 19 de abril. Es decir a doce días de que los ingleses arribaran a Malvinas", detalló Vassel, actual coordinador
    Entre los castigos más comunes sufridos por los soldados argentinos se encontraban la práctica de distintos tipos ‘submarino’, estaqueamientos durante ataques enemigos y enterramientos.
    "Cuatro camaradas estaban a cargo del coronel Mabragaña ante una discusión cuando se llevaban a los soldados detenidos. Ellos preguntan porqué eran castigados y entonces contestan ‘por tener hambre seguro que usted no lo va tener Mabragaña porque nunca salió de su casa".
    “Le ordenaron que cavaran un pozo, se los enterró a la usanza de Roca en la campaña del desierto hasta el cuello y los dejaron varias horas. Los soldados perdieron la noción del tiempo pero creen que fueron entre 8 y 12 horas. Después pasado el tiempo fueron liberados y tuvieron que combatir nuevamente", señaló Pablo Vassel, ex secretario de derechos humanos de Corrientes.
    "Los malos tratos no eran una locura del cabo Gómez o del teniente González, acá había una política planificada de los más altos mandos. Por un lado queremos sacar esa basura que está bajo la alfombra y esto le tiene que servir a las Fuerzas Armadas separar aquellos que cumplieron bien de aquellos que fueron indignos de llevar el uniforme sanmartiniano", dijo el ex combatiente y actual trabajador de prensa, Orlando Pascua.
    Por otro lado los fríos números de la post guerra indican que más del 90 por ciento de los combatientes pertenecían clases sociales humildes y media, el 25 por ciento eran de pueblos originarios, cerca de 600 soldados no volvieron y más de 400 se suicidaron una vez pisado el continente.
    March 24

    24 de marzo- las voces del pasado

    24 de marzo de 1976 - Las voces del pasado

    El 24 de marzo de 1976 comienza en el país una dictadura que se cobró la vida de 30.000 personas y desmanteló el aparato productivo del país. A continuación, reproducimos fragmentos de dos discursos de Jorge Rafael Videla –presidente de facto entre 1976 y 1981- donde describe el carácter de la lucha contra la subversión y qué entendían por terroristas quienes gobernaron el país durante más de siete años. También incluimos un testimonio de Nora Cortiñas, una de las fundadoras de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, donde relata su experiencia personal durante aquellos años.

    Fuente: Fragmento del discurso de Jorge Rafael Videla al asumir la presidencia, el 30 de marzo de 1976. Diario La Nación, 31 de marzo de 1976.

    El país transita por una de las etapas más difíciles de su historia. Colocado al borde de la disgregación, la intervención de las Fuerzas Armadas ha constituido la única alternativa posible, frente al deterioro provocado por el  desgobierno, la corrupción y la complacencia. (...) El uso indiscriminado de la violencia de uno y otro signo, sumió a los habitantes de la Nación en una atmósfera de inseguridad y de temor agobiante. Finalmente, la falta de capacidad de las instituciones (...) condujo a una total parálisis del Estado, frente a un vacío de poder incapaz de dinamizarlo. Profundamente respetuosas de los poderes constitucionales (...) las Fuerzas Armadas hicieron llegar, en repetidas oportunidades, serenas advertencias sobre los peligros que importaban tanto las omisiones como las medidas sin sentido. Su voz no fue escuchada. Ninguna medida de fondo se adoptó en consecuencia. Ante esta drástica situación, las Fuerzas Armadas asumieron el gobierno de la Nación. Sólo el Estado, para el que no aceptamos el papel de mero espectador del proceso, habrá de monopolizar el uso de la fuerza y consecuentemente sólo sus instituciones cumplirán las funciones vinculadas a la seguridad interna. Utilizaremos esa fuerza cuantas veces haga falta para asegurar la plena vigencia de la paz social. Con ese objetivo combatiremos, sin tregua, a la delincuencia subversiva en cualquiera de sus manifestaciones, hasta su total aniquilamiento.

    Declaraciones del general Jorge Rafael Videla
    Fuente: Declaraciones del teniente general Jorge R. Videla a periodistas británicos, publicadas en el diario La Prensa, el 8 de diciembre de 1977, citadas por Andrés Avellaneda, en Censura, autoritarismo y cultura: Argentina 1960-1983.
    La Argentina es un país occidental y cristiano, no porque está escrito así en el aeropuerto de Ezeiza; la Argentina es occidental y cristiano porque viene de su historia. Es por defender esa condición como estilo de vida que se planteó esta lucha contra quienes no aceptaron ese sistema de vida y quisieron imponer otro distinto...  Por el solo hecho de pensar distinto dentro de nuestro estilo de vida nadie es privado de su libertad, pero consideramos que es un delito grave atentar contra el estilo de vida occidental y cristiano queriéndolo cambiar por otro que nos es ajeno, y en este tipo de lucha no solamente es considerado como agresor el que agrede a través de la bomba, del disparo o del secuestro, sino también aquél que en el plano de la ideas quiera cambiar nuestro sistema de vida a través de ideas que son justamente subversivas; es decir subvierten valores, cambian, trastocan valores... El terrorista no sólo es considerado tal por matar con un arma o colocar una bomba, sino también por activar a través de ideas contrarias a nuestra civilización...
    Testimonio de Nora Cortiñas, madre de Plaza de Mayo
    Fuente: Entrevista de Enrique C. Vázquez a Nora Cortiñas, del jueves 15 de agosto de 1996

    “Hasta que se llevaron a mi hijo teníamos un hogar común, de clase media baja, con un padre de familia muy trabajador que tenía la responsabilidad de traer el salario, y con dos hijos varones, Marcela y Gustavo, a los que les dábamos la educación con el sacrificio que se hace en una casa donde todo se consigue en base a mucho esfuerzo.
    En nuestra familia siempre nos hemos ayudado los unos a los otros. Aprendían a compartir a ayudarse, a ser solidarios entre ellos. Estas cosas se van filtrando, van haciendo que en los chicos se despierte un deseo por ayudar a los demás. La solidaridad en la familia es muy importante.

    Gustavo comenzó o trabajar de muy jovencito, cuando tenía 12 ó  13 años, en el club del ministerio de economía durante los meses de verano. Cuando cumplió 18 años, Gustavo empezó a trabajar en un empleo fijo, de tiempo completo. Ahí tenía compañeros que participaban en las tareas de acción social del padre Carlos Mugica, en la villa 31 de Retiro. Desde esa edad empezó o ir a la villa; se interesó por compartir con la gente humilde los ideales de justicia social. Al mismo tiempo, empezó a militar en la Juventud Peronista. Ya había terminado el secundario y estudiaba Ciencias Económicas, primero en la Universidad de Morón y después se pasó a la estatal. En 1973, que fue un año de gran agitación, dejó la facultad, se casó y siguió militando en la JP Él tenía, como todos los chicos, deseos de cambio, de colaborar con los que más sufrían, de luchar con el pueblo.

    Aunque nuestra familia no tenía participación política partidista, sí había algún pariente que militaba y a nosotros nos daba miedo que nuestros hijos decidieran meterse en política. Cuando Gustavo empezó a militar teníamos mucha preocupación. Nos parecía que se arriesgaba, que la cosa no venía bien, que ya había represión —por la Triple A, durante el gobierno de Isabel— y nos preocupaba mucho. Adentro de casa se daba una discusión generacional. Mi marido tenía miedo. Lo que pasa es que la juventud sobrepasaba la pasividad de los adultos o de la mayoría de ellos. Era una generación que crecía como la levadura. Los más jóvenes seguían el ejemplo de la gente que venía de participar de luchas anteriores, como el Cordobazo o el Rosariazo. Los chicos aportaban su vigor a la experiencia de los más viejos.

    En el ’77, el 15 de abril, se llevaron a mi hijo. (...) Yo empecé a salir por todos lados como loca y ahí fue un cambio total en mi casa y en mi interior. Empezó una etapa donde además de una gran tristeza y un gran dolor hubo un cambio total de vida. Yo dejaba mi casa desde la mañana hasta la noche. A veces me iba a la madrugada para hacer las colas en las puertas de los cuarteles, de las cárceles. Ya en el ’77 era todo evidente. Las madres nos íbamos encontrando en los diferentes trámites para averiguar dónde estaban nuestros hijos. A mi hijo se lo llevaron el 15 de abril y el 30 de abril fue el primer encuentro en la Plaza de Mayo, a instancias de Azucena Villaflor. Después nos seguimos encontrando en la plaza, intercambiábamos información pero ninguna obtenía ningún resultado positivo. Azucena dijo que teníamos que hacer “todas por todos”.Las madres, individualmente, no teníamos miedo. Pero lo que sí había en el conjunto de las madres era un miedo colectivo: pensar que si hacíamos denuncias los iban a castigar más, que no iban a aparecer, que los iban a matar Pero ese miedo duró poco. Dijimos “hay que salir y pelear”. Mostrarnos en la Plaza ya era un hecho. Fuimos amenazadas de muerte, apuntadas con armas largas. En voz baja, nos decían a una por una: “les vamos a hacer lo mismo que a sus hijos”. Pero nosotras seguimos ahí todos los jueves, hasta el día de hoy.

    January 10

    LOS NIÑOS DE LA GUERRA DE LA ESPAÑA FRANQUISTA

    Argentina es el país con mayor número de sobrevivientes del éxodo masivo de menores durante la guerra civil española, según un dato que se conoció a partir de la ley de Reparación Histórica impulsada por el gobierno español de José Luis Rodríguez Zapatero.

    Se trata de los llamados "Niños de la  Guerra" como se conoce a los menores que fueron evacuados a distintos países de Europa y América durante la guerra civil española que se desarrolló entre 1936 y 1939 y hasta ahora se desconocía que la mayor cantidad de esos chicos, ahora adultos, vive en la Argentina.

    La guerra civil española tuvo en los niños su rostro más cruel cuando unos 70 mil hijos de familias republicanas de edades comprendidas entre los 3 y los 14 años, fueron evacuados del territorio español por los combates, la falta de alimentos y condiciones sanitarias o el encarcelamiento y muerte de sus padres.

    Algunas investigaciones determinan que otros 138 mil niños murieron tras el levantamiento militar perpetrado por el general Francisco Franco contra el gobierno republicano de Manuel Azaña en 1936. La novedad fue confirmada a Télam por el titular de la Consejería de Trabajo y Asuntos Sociales de la embajada de España en Buenos Aires, Andrés Martínez.

    Hasta ahora, Argentina no fue considerada como destino principal de los niños de la guerra que fueron evacuados sin sus padres a partir de 1936 hacia Francia, Inglaterra, Bélgica, Unión Soviética o México, aunque miles de familias españolas llegaron al país a finales de los años 30 huyendo de la guerra y la hambruna.

    "Al menos unos 700 niños de la guerra que llegaron al país por fuera de las evacuaciones masivas organizadas por el gobierno republicano, en gran parte después de haber pasado por centros de evacuación en distintas partes del mundo, viven en Argentina, explicó.

    El último relevamiento oficial de niños sobrevivientes de la guerra civil realizado por el gobierno español en el último cuatrimestre del año en curso, indica que en Argentina sobreviven 691 niños de la guerra, en México 574, en Chile 261, en Rusia 196 y en España sólo 162. Según Martínez "la cifra en Argentina se incrementa día a día a medida que los sobrevivientes toman contacto con la embajada para acceder a la reparación histórica".

    Este relevamiento comenzó con la promulgación de la ley sancionada en el 2005 que reconoce una prestación económica a los ciudadanos españoles exiliados durante su minoría de edad como consecuencia de la guerra civil española.

    Con esta reparación, el Estado español reconoce una deuda histórica con los niños de la guerra que actualmente tienen más de 70 años y trata de "compensar, al menos en parte, las carencias de aquellos ciudadanos que vieron truncadas sus perspectivas personales y profesionales" como consecuencia del levantamiento militar contra el gobierno legítimamente constituido y que dio origen a la guerra civil.

    La avanzada franquista sobre los territorios republicanos determinó las primeras evacuaciones oficiales y masivas de niños hacia las costas mediterráneas y el extranjero.

    A la Argentina llegaron cientos de niños exiliados entre los años '40 y '50 después del fin de la segunda guerra mundial, como segundo destino tras pasar por centros de evacuados de Francia, Unión Soviética o Bélgica, según consta en los registros de la Embajada española en el país y una cifra aún no determinada llegó a Buenos Aires durante la guerra civil y fueron acogidos por familias residentes en el país.

    A partir de la reglamentación de la Ley de Reparación Histórica sancionada por el parlamento español, la Consejería de Trabajo y Asuntos Sociales de la Embajada ibérica en Buenos Aires realizó un cruce de datos sobre un listado de 30 mil españoles pensionados por ancianidad residentes en el país, para determinar los beneficiarios del nuevo subsidio.

    Es así que se conoció que al menos unos 700 sobrevivientes de los niños de la guerra viven en la Argentina. "Aquí llegaron niños que no formaron parte de la evacuación masiva y organizada por el gobierno republicano, sino que fueron recuperados por sus familiares en distintos centros de evacuación en Europa".

    "Los niños de la guerra" de la españa Franquista
    Huir de la muerte y la desolación
    La Argentina fue quien recibió la mayor cantidad de chicos que –sumidos en la miseria y la mayoría huérfanos– emprendieron el éxodo al desencadenarse la Guerra Civil española entre 1936 y 1939.
     
     
    January 08

    DOS BANDERAS AL MUSEO DE MENDOZA

    Un poco de todo
    Dos banderas al museo de Mendoza

    Dos banderas españolas tomadas como trofeos de guerra por el ejército de San Martín durante las luchas independentistas, que se encontraban en el Museo Histórico Nacional, serán restituidas en los próximos días a la provincia de Mendoza, donde fueron donadas en 1821 por el libertador.
    Las banderas estaban "a disposición del Museo Histórico Nacional a los fines de su conservación en virtud del Acta suscripta entre el Poder Ejecutivo Nacional y la provincia de Mendoza el 15 de mayo de 1893", según la ley 26.307 que ordena su restitución, promulgada el 17 de diciembre último.

    En la provincia cordillerana, que organizó hace poco menos de 200 años la marcha de San Martín hacia Chile y Perú para pelear contra los españoles, la noticia fue recibida con entusiasmo.

    Esta restitución significa "que por fin se cumplieron los deseos del Libertador", expresó a Télam la directora del Archivo General de la Provincia,  Elvira Concepción Bucolo.

    Según la ley, publicada en el Boletín Oficial el 19 de diciembre pasado, la restitución de las banderas deberá concretarse en el plazo máximo de los próximos 20 días.

    Bucolo señaló que el traslado no va a ser fácil, por la antigüedad de las banderas, los cambios de temperatura, y aseguró que lo más probable es que sean depositadas en la basílica de San Francisco, porque reúne todas las condiciones.

    San Martín donó las banderas españolas obtenidas como trofeos de guerra en momentos en que se encontraba luchando en el Perú, donde llegó con el objetivo de desbaratar el núcleo realista de Lima, luego de haber luchado por la independencia en Chile.

    El 15 de julio de 1821 era proclamada la independencia del Perú y unos días después San Martín asumía el gobierno del país andino con el título de Protector.

    En este marco y en medio de un clima convulsionado en que se estaba jugando el futuro de Latinoamérica, San Martín le envía una carta a la gobernación de Mendoza, con fecha 7 de noviembre de 1821, donde expresa su deseo de donar a la ciudad de Mendoza aquellas banderas capturadas al enemigo vencido.

    Era el reconocimiento al apoyo que había tenido de los mendocinos, en un marcado contraste con la actitud de las autoridades porteñas que, para ese mismo momento le negaban por segunda vez el apoyo a su debilitado ejército, y le daban la espalda.

    En este sentido, la historiadora Patricia Pasquiali, intergante de la Academia Sanmatiniana, destacó que esta restitución es "respetar la voluntad de San Martín, no se trata de restituir algo por una cuestión localista sino que esas banderas van a estar donde deben estar".

    La historiadora señaló que "Mendoza fue la tierra donde San Martín se consolidó política y militarmente, lo que le permitió liberarse un poco de las ataduras que lo ligaban a Buenos Aires".

    January 02

    PENSAMIENTO POLITICO DE JUAN MANUEL DE ROSAS

    Pensamiento Político de Juan Manuel de Rosas  
      Por Iñigo Carrera, Roberto L  
     



    ALGUNAS CONSIDERACIONES PREVIAS

    El tema fundamental de este trabajo es el pensamiento político de Juan Manuel de Rosas, además se tendrán en cuenta algunos aspectos referentes a su accionar político concreto.
    Como digo más adelante, la intención es resaltar algunos puntos relevantes de este tema, dar vista al abordaje que al respecto se hace desde distintas visiones, y despertar el interés por este aspecto de la formación de nuestra cultura.

     

    Presunto empirismo del pensamiento político de Rosas

    Es un lugar común y reiterado, presuponer un carácter totalmente empírico a la formación política e ideológica de Rosas, si es que se acepta tal categoría en el Restaurador.
    Mucho de lo relativo a este tema, limita la cuestión al “perfil” de un gran empresario ganadero de la época, e incluso según el autodenominado cientismo social, solo un ganadero “grande”. Este determinismo vacuno es el más utilizado entre sus detractores e incluso es frecuente en algunos de sus menos felices defensores.

     

    Concepción reduccionista de la cuestión

    Todo se limitaría, apenas a una experiencia práctica como estanciero, jefe de peones a la vez gauchos y soldados, conductor de duros criollos e indios de la  “franja” de frontera rural, y según algunos exaltamientos: “ Vigoroso desbravador de baguales, que puesto a Gobernador, desbravó a una sociedad chúcara y resabiada...” . (Sic).

     

    Nuevas visiones

    Tales entusiasmos, tanto los adversos como los favorables, merecen una revisión, como decíamos cuando yo era mocito. O una nueva mirada, como dicen algunos ahora. (ojo!..., hay quién mira y no ve, y hay quien ve y revisa).

     

    Lo rural en su exacta dimensión

    Por supuesto, no se pretende negar  que la personalidad de Rosas estaba marcada por su experiencia como estanciero y conductor de hombres de frontera, esto es insoslayable, pero bajo ningún aspecto excluyente o prioritario

     

    Algunos enfoques correctos

    Autoridades como Enrique Barba, Fermín Chávez y Arturo Sampay han escrito claramente al respecto. Y aunque sus valoraciones sobre Rosas son distintas, todos ellos coinciden en la existencia de algo más que una formación empírica, rural y vacuna. Incluso autores formados  en el autodenominado “cientismo”, se atreven a matizar la opinión de los precursores de tal orientación en nuestro país, y elaboran trabajos valiosos y novedosos respecto a este tema. Se puede o no estar de acuerdo total o parcialmente con ellos, pero aportan interpretaciones inteligentes. Incluso en muchos casos se atreven a matizar las un tanto estructuradas opiniones de los precursores del “cientismo”, dando oxígeno al espacio de esta corriente, a veces muy acotada por el neo mitrismo en el que suele encapsularse Halperín Donghi, o la ultra síntesis que practica Romero, hijo. Entre los cientistas que señalábamos como felizmente renovadores, mencionamos a Pilar Gonzalez Bernardo, y Jorge Myers, que abordan el tema  con novedad e interés.

    Todos los arriba nombrados, y otros estudiosos de esta cuestión, en cuya obra se fundamenta este trabajo, están mencionados en la referencia bibliográfica que se adjunta.

     

    Límites de este trabajo

    El propósito de estas líneas es sintetizar ciertos aspectos y establecer alguna reflexión, no sé si novedosa, para provecho del estudioso de nuestro devenir histórico.

     

    Los “Planes” de 1818 y 1819

    La supuesta indiferencia de Rosas con relación a las cuestiones políticas durante el proceso de la Independencia, se ha convertido en una de las versiones más difundidas e instaladas en la historiografía “oficial”, aunque no se corresponde con los hechos reales en forma absoluta.

    Si bien el mismo Rosas reconoce que no activó en forma directa, hoy diríamos militante, en la Revolución, es necesario puntualizar algunos aspectos. En 1818 y 1819 formó parte integrante y responsable de una Comisión Oficial, convocada por el Directorio, ante la amenaza de una expedición europea, que se dirigiría  a tomar Buenos Aires, para encarar la restauración borbónica en Sud América.

     

    La evacuación urbana y la resistencia rural, frente a la amenaza realista 

    También debía expedirse sobre las posibilidades de evacuar a la población de la ciudad hacia la zona rural, y efectuar una guerra de resistencia prolongada en base a milicias de caballería gaucha e india.

     

    Entusiasmo de Rosas

    La acción del joven estanciero Rosas en esta Comisión fué entusiasta y protagónica. Los dos proyectos que presentó, fundamentados, explícitos y minuciosos, excedian incluso la mera coyuntura y establecían  verdaderas propuestas de desarrollo integral para la Campaña,. Rosas refleja en estos escritos no solo un conocimiento inteligente y creativo de la realidad rural, también lo conceptualiza en forma clara y precisa: en el marco del Agrarismo Republicano o Cincinatismo.

     

    Ciceron, Burke, Paine y De Maistre, en las pampas

    Los dos conceptos mencionados,  luego serian fundamentales en el discurso rosista, ( Ver Myers, Jorge; “Orden y Virtud...) son tomados de Cicerón, el que incluso es citado en prolijo latín. En el plan de 1818 se reproducen párrafos de Burke y De Maistre, notables pensadores del Tradicionalismo  del  siglo XVIII, y se utilizan argumentos de Paine, revolucionario inglés muy radicalizado, pero solo para caracterizar ciertos aspectos del sentido común del hombre de campo ( Ver Sampay, Arturo E.; “Las Ideas Pol...”

     

    A partir de 1820

    El año 1820 es considerado un año “bisagra”. Sin entrar a considerar esta denominación, se nota que la intervención de Rosas  en las cuestiones públicas es cada vez más frecuente e importante.

     

    Los papeles públicos

    Esta actividad práctica va acompañada por la producción de numerosos documentos, que se unen en una articulación dialéctica llamativa: la idea de orden y poder, ensamblados con los cambios necesarios para mantener la convivencia social y la inmanencia de la virtud.

     

    Forma y estilo, lecturas y reflexión, amplitud temática

    Estos escritos, siempre precisos y detallistas, denotan una gran capacidad reflexiva, y un claro hábito de lectura en temas políticos y filosóficos, lecturas que son aplicadas con inteligencia y creatividad en el discurso rosista. Es necesario señalar que estas características se extendieron a temas no políticos, y que su hábito y gusto por leer y escribir abarcó también  la narrativa, la reflexión moral, las instrucciones administrativas y técnicas para las estancias, el vocabulario de la lengua pampa...( Ver Chavez, Fermín; “ Escolio sobre Rosas...”; “La Libreta de Rosas”.Venturini, Aurora; “Mercedes Rosas...”).

     

    Finalidad Práctica y directa

    La escritura rosista, en general, presenta la característica de una finalidad claramente práctica y directa. No se trata de ensayos o artículos periodísticos. Menos aún de obras con pretensión académica. Son cartas, anotaciones mensajes oficiales, instrucciones, a lo sumo proclamas o mensajes a la legislatura. Sin embargo trasunta en forma clara una base de erudición y saber; y refleja y evidencia la existencia de un pensamiento político elaborado.

     

    Condición intelectual de Rosas

    Por lo tanto, se hecha por tierra el tan común y apresurado juicio sobre la pobreza de erudición e intelectual de Rosas y su “brutalidad”. Es tan común escuchar qué Rosas era ignorante, porque nunca escribió un libro. ¿Es que la sola autoría de una publicación, ya habilita para ser sabio? Por otra parte, en todos los aspectos Rosas escribió mucho y bien. Además el no se proponía como escritor político, aunque en su exilio  lo pensó y tal vez no se ha dicho la última palabra en este sentido. Se asumía como gobernante y conductor de hombres, y elaboraba el pensamiento político con la misma contundencia y claridad que actuaba de acuerdo a sus convicciones y conciencia.

     

     “Carta de la Hacienda de Figueroa”, pieza clave del pensamiento político de Juan Manuel de Rosas               

    Es conveniente señalar en este punto, que uno de sus escritos fundamentales, donde quedan muy claros sus principios de Confederación, Soberanía y Constitución Política
    Previa a la Constitución Escrita; tiene la característica de “documento práctico”. Me refiero a la “Carta de la Hacienda  de Figueroa”, concebida por Rosas como un “memo” o “instructivo” para que Quiroga acuerde con los gobernadores del interior sobre el tema de un congreso constituyente, durante la crisis de 1834. En realidad es un verdadero manifiesto razonado sobre la forma y oportunidad en que se debe constituir el país. (Ver Barba, Enrique “ Correspondencia entre...”).
    En esta pieza angular del pensamiento político de Don Juan Manuel de Rosas, se sostiene claramente la prioridad del Orden Político como base segura del Ordenamiento Jurídico, y por supuesto queda muy claro que junto a la capacidad práctica del Restaurador existe una base de lecturas y reflexiones, tal como se nota en todos sus escritos, fundamentalmente en los producidos durante su etapa pública.

     

    De Aristóteles a Barruel, las Encíclicas Antimasónicas y las doctrinas del gobernante absoluto   

    Sus expresiones políticas del período 1829/ 1852, dan cuenta de su conocimiento con respecto de la obra de Barruel, y sus lecturas, de las cuales estaba particularmente orgulloso de la “Ética para Nikómaco”, de Aristóteles (Ver Sampay; op.cit. pags 24). Sus comunicaciones con la Santa Sede demuestran el dominio de los conceptos de las encíclicas condenatorias  a las logias masónicas y de la diplomacia vaticana, lo que se observa en otras producciones de su despacho. (Ver idem pags. 24/25).

     

    Gaspard Real de Curban; la ciencia política de la Reacción

    Según el Dr. Sampay, en su obra “Las ideas políticas de Juan Manuel de Rosas” (Ver Bibliografía), la influencia doctrinaria principal en el pensamiento político del Restaurador fue la lectura de “Ciencia de Gobernante”, debida a la pluma de Gaspard Real de Curban, (1682-1762), consejero de la corona francesa y teórico de la monarquía absoluta. Es reputado como un verdadero maestro de las doctrinas de la Ciencias Política del Siglo XVII, que hace especial hincapié en el gobernante absoluto como pieza clave de la realidad política. Por otra parte la obra de Curban preanuncia a los autores de la Ciencia Política de la Reacción, en la que es fundamental la Sabiduría del Gobernante, su capacidad de Conducción. Esto es una respuesta a los  racionalistas ilustrados, pués estos suplantan la “conducción” política por la “norma” jurídica y al conductor político por el intérprete de códigos jurídicos. En una palabra; el criterio “racionalista ilustrado” subordina el  “orden Político”  al “ordenamiento escrito jurídico constitucional como previo y necesario.

     

    Ilustración, liberalismo y constitución ideal

    Así se explica el constitucionalismo ideal como forma previa y prioritaria para los “ilustrados” dieciochescos y los liberales decimonónicos; y sus confesos discípulos, los “unitarios rivadavianos” e incluso los “románticos del treinta y siete”, en verdad más afrancesados que románticos, alejados del pensamiento de Herder, más cómodos con Lerminier, mal difusor de aquel, y pésimo traductor de Von Savigny  Pero también hubo en el Río de la Plata lectores de las doctrinas de la conducción política, conocedores de Ciceron, Real de Curban y Burke, para quienes constituir idealmente primero, y ordenar la realidad política después resultaría tan disparatado como, en el campo, uncir el buey detrás del arado.

     

    Prioridad de la Constitución Real o de la Constitución Ideal tema siempre actual

    Cabe señalar que estamos frente a una de las polémicas más importantes y fundamentales en la cuestión del pensamiento político, y por supuesto en la práctica política, sin la cual el pensamiento se transforma en un mero macaneo supuestamente académico. Podemos arriesgar que en Platón se nota una tendencia a colocar lo ideal sobre la realidad política . Aristóteles, contrariamente considera que la idea constitutiva surge de una necesaria y previa reflexión sobre la realidad  De allí en más queda instalado el tema en el  pensamiento occidental. Es interesante observar que, dentro de una misma línea u orientación , hay posiciones encontradas al respecto. Y en otros casos autores y políticos opuestos en términos generales, coinciden en este punto. Por ejemplo Burke y Paine, en todo disienten, pero en la prioridad de la realidad política coinciden totalmente.

     

    Discutible criterio de la Ilustración Liberal

    Esto ha posibilitado que todo un espacio historiográfico, limitado a un reduccionismo lamentable, abunde en imágenes estáticas, tan apreciadas por algunos sociólogos, inmóviles y en un engañoso “blanco y negro”. El liberalismo instala el discutible concepto de la prioridad de la constitución escrita, desapareciendo la importancia de la ciencia política, y tal  como señala  Sampay, hay matices y excepciones.

     

    Alberdi y Rosas

    Señalo por mi parte que uno de esos matices o variaciones es el discurso político de Juan B. Alberdi. Federal y formalmente rosista entre 1834 y 1837, durante ese tiempo publica el “Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho”, donde considera la realidad histórica como fuente del derecho. En 1838, en pleno conflicto con Francia, “descubre” como muchos otros “románticos” que Rosas es un “ tirano”. Se autoexilia en Montevideo donde se dedica a combatir a Rosas, con la pluma ....Viaja por el mundo y descubre el “positivismo”, sobre todo en la versión de Spencer, que es altamente racista. Condena en masa a las masas mestizas de Argentina y América. En las “ Bases” invierte los términos del historicismo y afirma que la Argentina no tiene historia...y para que la tenga hay que darle una constitución escrita. La culpa de todos estos contratiempos la tienen Rosas y sus  cómplices. Luego, alineado con Urquiza, rompe con el círculo liberal porteñista, y va revisando algunas cuestiones; denuncia a Mitre y a Sarmiento como déspotas tiránicos, frente a la Guerra de la Triple Alianza condena el genocidio paraguayo, revalorando al criollo y al indio. Tras una entrevista con el exilado Rosas insiste en sus planteos de idealismo constitutivo pero recuerda con disgusto haber combatido al Restaurador, con la pluma...y por fin termina en su vejez diciendo que Rosas no fue “tan” tirano, quienes vinieron después fueron peores. Y llega a decir:  “...pobre de aquella nación cuyo fundamental cimiento es una constitución escrita; una caja de cerillas puede destruirla”. Y se arrepiente de haber escrito las “Bases”. En fin, aunque es apreciable tal capacidad de autocrítica, la firmeza de convicciones de Rosas se agranda frente al conflictuado Alberdi.

     

    Rosas, Alberdi y Lasalle

    El historiador Gonzalez Arzac, (Ver Bibl.) puntualiza en uno de sus trabajos, que Rosas y Alberdi coincidieron en condenar la constitución ideal como garantía de la constitución real.
    Uno desde siempre y basado en una firme formación. El otro luego de una serie de avatares y a través del tiempo. Por los mismos años Ferdinando de Lasalle, socialista revolucionario alemán, también se manifiesta francamente en contra de la constitución ideal. Lasalle  fue maestro de Marx,, quien luego le criticara;  debido a la política pragmática de Lasalle que proyectaba una alianza con el Conde Bismark, Canciller de Prusia y  tradicionalista, en contra de la burguesía liberal financiera.
    Es interesante puntualizar, que todos estos personajes, de alguna manera coetáneos y vinculados a la política práctica y teórica, en una época en que sus patrias construían el Estado Nacional, desde distintas posiciones ideológicas y con actitudes diversas, llegaron a la misma conclusión: Constituir primero la realidad, y después la constitución ideal se escribe sola.

     
       

    LA LEYENDA NEGRA,UN ATAQUE A NUESTRA IDENTIDAD

    LA LEYENDA NEGRA. UN ATAQUE A NUESTRA IDENTIDAD  
      Por Federico Adissi  
     

    Puede decirse, sin temor a  exagerar, que la leyenda negra consiste en un juicio negativo  e “inexorable”, aceptado sin indagar su origen ni veracidad, según el cual España habría conquistado y gobernado América durante más de tres siglos, haciendo alarde de una sangrienta crueldad  y una opresión sin medida, que no encontraría comparación en la historia occidental moderna. La fábula anti-española sostiene que la empresa del Descubrimiento se llevó a cabo por una insaciable codicia y avaricia, cuyo objetivo no sería otro que la sed de oro que tenía el imperio español; para lo cual no se dudó en perpetrar un “genocidio” sobre las poblaciones indígenas, causando 50 millones de muertos.

    El disparate que acabo de citar encuentra su origen en la figura del padre fray Bartolomé de Las Casas, un fraile dominico nacido en Sevilla en el año 1474. Este clérigo estuvo por vez primera en América acompañando a Ovando, en el 1502.  Hacia 1522, Las Casas acentúa  una campaña a favor de un mejor trato a los indígenas por parte de los españoles, en quienes pesaba la misión de evangelizar y civilizar en las tierras recientemente descubiertas. La obra de Las Casas pasa del alegato y de la prédica, al  sermón escandaloso y panfletario. A este tenor pertenece su “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”; escrita en 1542. Dicha obra fue tomada; sacada de contexto y exagerada por los enemigos de la Hispanidad, que la utilizaron como medio para desprestigiar al Imperio. Así, los países protestantes adversarios de España actuaron en combinación contra ella; principalmente Holanda e Inglaterra, aunque también participaron del infundio Francia y Alemania. Es de esta manera que se comenzó a hablar de España como una nación oscura y decadente, atribuyendo las mencionadas características a la identidad católica de sus monarcas y su cultura. Los países nombrados anteriormente disputaban el predominio marítimo y comercial con España, que era la potencia de la época (en el siglo XVI y parte del XVII); y la guerra propagandística y difamatoria que encararon les servía para ganar terreno en Europa (y varios siglos después en el mundo entero).

    Retomando el tema de la obra del fraile dominico; la misma no resiste el menor análisis historiográfico o científico (el relato es vago e impreciso; no dice ni cuándo ni dónde se consumaron los horrores de los que habla, ni precisa nombres ni lugares); y es útil recordar (y he aquí una de las innumerables contradicciones de los anti-hispanistas), que su autor era español, obispo católico y asesor de la monarquía. Para ser ecuánime, corresponde reconocer que lo que Las Casas proclamaba como justo, efectivamente lo era. La Conquista de América no podía consumarse negando en los hechos los preceptos que la Iglesia consideraba  sustanciales. Era necesario extremar el cuidado en el tratamiento con los indígenas. Pero lo malo del asunto era que Las Casas no se detuvo ante nada y arremetió contra todo, sin reparar en el medio al que echaba mano, y citando a Rómulo D. Carbia: “Los excesos [de Las Casas] llegaron a ser tantos que hubo un momento en que algunos hombres cuerdos tuvieron dudas sobre la autenticidad de los escritos que circulaban como suyos. La explicación de ello puede estar, a mi juicio, en el hecho de que Las Casas, presa de sus desenfrenos de celo, no paró mientes ni en la gravedad del falso testimonio”. En efecto, como se ha dicho, cuando el dominico echó a rodar su libro, éste fue utilizado vilmente por los enemigos del trono y de la causa que éste y el mismo Las Casas representaban.

    Actualmente, la tan repetida leyenda sigue igual o más vigente que en los tiempos de su creación. Liberales y marxistas la utilizan como medio para justificar separatismos en las naciones, basándose en un falaz e ideologizado etnocentrismo. Desde ya que lo que aún hoy se sigue persiguiendo como objetivo, es el ataque a la cristiandad; que junto a los mencionados estados-nación, constituye el último bastión de resistencia frente a las pretensiones hegemónicas del Nuevo Orden Mundial.

    Los marxistas modernos; reciclados inteligentemente en el gramscismo, buscan azuzar el culto anti-católico y anti-hispano enfrentando  dialécticamente dicha cultura con la precolombina, de donde surgiría una nueva conciencia de los “pueblos oprimidos” dispuestos a encarar la rebelión.  Pero lo que resulta más irónico es que estos aprendices de izquierdistas ni siquiera leen a sus propios intelectuales. Como muestra de ello, basta citar la opinión de Juan José Hernández Arregui sobre la conquista española: “[…] El nacimiento de la nacionalidad no puede segregarse del período hispánico. Desligar a estos pueblos de su largo pasado, ha sido una de las graves desfiguraciones históricas de la oligarquía mitrista que se aquilató en el poder en 1853 […] El menosprecio hacia España arranca de los siglos XVII y XVIII como parte de la política nacional de Inglaterra. Es un desprestigio de origen extranjero que se inicia con la traducción al inglés, muy difundida en la Europa de entonces, del libro de Bartolomé de las Casas, <Lágrimas de los indios; relación verídica e histórica de las crueles matanzas y asesinatos cometidos en veinte millones de  gentes inocentes por los españoles>. El título lo dice todo. Un libelo. Con relación a esta publicación J. C. J Metford, recuerda que, en la dedicatoria se invoca a Cromwell <para conducir sus ejércitos a la batalla contra la sanguinaria y papista nación de los españoles>. La leyenda negra fue difundida por los ingleses como arbitrio político, en una época en que los Habsburgos mandaban sobre Europa y amenazaban a Inglaterra, entonces una potencia de segundo orden […] En realidad lo que estaba en juego era el próximo desplazamiento del poder naval […] España dejó de ser parte rectora de un glorioso pasado europeo para descender a menoscabo espiritual, todavía perdurable en muchos argentinos que recibieron sobre España la idea extranjera que de sí misma se formó la oligarquía de la tierra –a pesar de su genealogía española- al ligar sus exportaciones al mercado británico. En tal sentido, este sentimiento antiespañol, es la remota proyección en el tiempo, de aquella inicial rivalidad entre España e Inglaterra. Y la denegación de España, de parte de la oligarquía, en su nuez, no es más que el residuo cultural mortecino de su servidumbre material al Imperio Británico. Los pueblos en cambio, se mantuvieron hispánicos, filiados al pasado, a la cultura anterior. Lo cual prueba el poder de esa cultura española que la oligarquía repudió para vivir en adelante de prestado”.  Siguiendo con las contradicciones de los apologistas del “indigenismo” y a modo de síntesis de “ideas-fuerza” para polemizar con ellos, puede decirse lo siguiente:

    - España no sojuzgó a las tribus americanas, ni les impuso una cultura. Por el contrario, con el descubrimiento y conquista de América las mismas se incorporaron a la cultura universal; entre otras cosas, con la adopción de la lengua castellana; la misma que utilizan los agitadores vernáculos para castigar a España. En el mismo sentido, es importante destacar que los estados culturales de los aborígenes eran sumamente variados. Había culturas que se hallaban en los comienzos de la edad de los metales, como el caso de los aztecas y los mayas; y otros con un notorio retraso, en la etapa del neolítico y aún también del paleolítico, como eran los  amazónicos y fuéguidos. De lo antedicho se desprende pues, que a su llegada a América, los españoles no encontraron  una cultura uniforme, sino una gran gama de situaciones culturales diferentes. Estas distinciones se veían reflejadas en los idiomas disímiles de cada tribu, por lo que los conquistadores  estudiaron los idiomas vernáculos y compusieron gramáticas y diccionarios para el aprendizaje de las lenguas indígenas. Asimismo, la Iglesia sostuvo que la tarea pastoral de evangelización debía efectuarse en los idiomas originarios; por ende se exigió al misionero, en su doble labor de sacerdote y maestro, que conociera la lengua de la parcialidad respectiva. Felipe II lo ordenó en 1580, para lo cual se estableció en las universidades de México y Lima cátedras de nahualt y quichua. Todos estos hechos hicieron posible en gran parte, que en la actualidad se conozcan y hablen las lenguas aborígenes.

    - Jamás existió genocidio alguno perpetrado por España. En primer lugar, según estudios serios (ver las investigaciones de Angel Rosenblat cuya base científica son los empadronamientos realizados durante el período hispano, como así también la posibilidad de alimentación que ofrecía América según las técnicas de cultivo de la época para albergar habitantes), la población total de América al llegar los españoles (desde México a Tierra del Fuego, y con la exclusión de Brasil) era de aproximadamente 11 millones y medio de personas. De ninguna manera podía existir una población de 70 o 90 millones como pretenden los “indigenistas”, más aún, habría que preguntarles cómo hubiera hecho Hernán Cortés para conquistar con 500 hombres una región con tamaña población; o cómo podría ser posible que América tuviera más habitantes que Europa, considerando que ésta contaba con alimentación, vivienda, condiciones sanitarias y un nivel de civilización mucho más elevados (al momento del descubrimiento se estima la población Europea entre 60 y 80 millones de habitantes). Si lo dicho no basta para refutar el “cuento del genocidio”, recurriré para concluir con este tema a simples apreciaciones matemáticas. Tomando como cierto el asesinato en masa de aborígenes, elevando la cifra de muertos a 50 millones (como aseguran “batiendo el parche” los seguidores de la Leyenda); desde 1492 que llegaron los españoles hasta 1810; esto es, 318 años; se obtiene la insostenible cifra de que fue necesario matar 157.232 indios por año; lo que es lo mismo que 13.102,72 aborígenes por mes; es decir, 430,77 nativos por día; o finalmente, 17,94 indios por hora…lo que nos lleva a determinar que se mataba un indio cada tres minutos. Todo esto, sin dormir, ni comer, ni conquistar ni fundar ciudades, ni construir caminos, universidades, etc. Creo que sobran los comentarios…la matemática no miente.

    - La conquista no fue una acción imperialista destinada a subyugar y explotar a los indios; apropiarse de sus tierras y de sus riquezas. Al respecto es conveniente decir que, la crítica cae en abierta contradicción en caso de no provenir de fuentes cristianas, toda vez que no es posible negar la propiedad privada (como lo hace el marxismo) y reclamarla después en el accionar de los otros. Tampoco es posible hablar ligeramente de subyugación y explotación por parte del español, como si antes de su llegada no hubiera existido  el sometimiento de los pueblos más débiles y pacíficos bajo el yugo de los más poderosos y belicosos. Hay que decir que los pueblos precolombinos estuvieron asentados en la conquista guerrera y expansionista sobre pueblos vecinos que se convirtieron en tributarios sometidos a la voluntad de los vencedores. El hecho histórico es que, por ejemplo, el imperio azteca se construyó sobre los restos de las comunidades tolteca, chiquimeca y tecpaneca. Tanto es así que los Tlaxcaltecas, que eran tributarios suyos, se aliaron a Cortés, quién los liberó. El estudioso Soustelle Jacques afirmaba que podía interpretarse la historia de Tenochtitlán, entre el año 1325 y 1519, como la historia de un Estado imperialista que perseguía su expansión a través de la conquista. Por su parte, el Imperio inca se erigió sobre la base del sometimiento de los aymaras y yuncas. Su método de dominación consistía en erradicar las poblaciones vencidas a otras partes del Imperio, mezcladas  con grupos fieles al inca que las vigilaban.  Tan atroz era la situación en América, que numerosos historiadores coinciden en señalar que antes del Descubrimiento, el mundo americano era un enorme campo de batalla. Luchaban entre sí; aztecas contra Toltecas, mayas contra aztecas y caribes; caribes contra siboneyes, panches contra caribes; diaguitas contra incas; charrúas contra pampas, etc. Las luchas eran terriblemente sangrientas y los derrotados eran asesinados o esclavizados y la verdad histórica es que antes de la llegada de los españoles, la mayoría de los indios estaban sometidos a la tiranía de sus caciques, a las persecuciones rituales y al expansionismo belicoso de las tribus más fuertes. Nada de esto dicen los “amantes del indigenismo”; como tampoco señalan que fue España quién prohibió por ley la esclavitud de los indios. Resulta poco serio entonces, calificar a los españoles de imperialistas y ladrones mientras que los saqueos y expoliaciones de aztecas o incas no son juzgados de la misma manera. Tampoco puede desconocerse ni negarse el mérito del Estado Español (único ejemplo en la historia de Europa) de haberse interrogado por los justos títulos que le daban derecho a efectuar la Conquista y así; sabios, teólogos, juristas, humanistas, frailes y letrados discutieron a fondo la problemática, dando origen con Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca al nacimiento del derecho internacional moderno.

    - En lo que al cuento de “la sed de oro” y afán de lucro se refiere; no hay razón alguna para negar la existencia de móviles económicos en la Conquista. Sin embargo, España no planificó una política  de expoliación y vaciamiento de América; si concibió, en cambio, una relación comercial que finalmente no acabó beneficiándola. Según el análisis de Earl Hamilton la religión católica, motivó la expulsión de moros y judíos del territorio español, y este hecho impidió la participación activa en la vida económica del país de las clases más capaces para ello. La salida de metales del “nuevo mundo” no sirvieron para enriquecer a España, sino al circuito capitalista manejado por Inglaterra. Por eso (más allá de otras muchas y complejas razones) es que ya en el siglo XIX se acentúa el ascenso de la Pérfida Albión y la decadencia española. La Conquista dejó aciertos y errores, como toda empresa humana; fue una gesta de hombres, que en pos de un ideal humano y religioso, vinieron a América a evangelizar y elevar como personas a los aborígenes.

    - Finalmente, y para terminar, hay que destacar el esfuerzo español al llevar adelante su obra, y éste surge ennoblecido en relación a los procederes, propósitos y actitudes de otras potencias que solamente fueron colonizadoras. Inglaterra por ejemplo, se estableció en el Norte de América, en la costa atlántica, y se desinteresó de todo empeño misionero o cultural respecto de los aborígenes. A su vez, a los nativos no se les permitía convivir ni  mezclarse con los blancos; no hubo entonces mestizaje, ya que el indio era considerado un ser inferior. Cualquier actitud hostil de parte de ellos para con  los conquistadores era contestada con terribles represalias, o sencillamente, con la muerte. Las corrientes pobladoras no intentaron penetrar el continente, puesto que la posesión de la costa bastaba para alcanzar los fines económico-comerciales. Compárese entonces, esta actitud con la de España y se verá quién ejecutó realmente un genocidio. Pues, a no dudarlo, España, creó pueblos, civilizó, transmitió cultura, mezcló en el mestizaje su sangre con la de las razas autóctonas, evangelizó y también libertó. Lejos de tiranizar, los españoles liberaron a aquellos que gemían bajo imperios despóticos y brutales, para ellos entonces, como para nosotros ahora, la irrupción de España en América significó su pacificación  y liberación.

    EL ODIO A PERON

    EL ODIO A PERON  
      Por Oscar Denovi  
     

    Desde siempre, podría decirse, se ha tratado de enturbiar la imagen del “General”, como suelen llamarlo en una invocación que subsume en si, admiración, nostalgia, respeto y amor al caudillo, y muchos sentimientos más positivos hacia él, los seguidores de Perón y la doctrina que impartió desde su alta magistratura.

    Valga la distinción, - indispensable para ubicarnos en un lenguaje común – puesto que la confusión que se vive en la argentina en materia de pensamiento político es de tal magnitud, que se interpreta por peronismo lo que cada uno cree ver en él, según el propio pensamiento político incorporado a lo largo de su vida, según los propios sentimientos, patrióticos o por oposición internacionalistas, según el resentimiento social desarrollado por exceso o por carencias de bienes materiales y espirituales (reales o supuestos).

    Claro esta, que la reflexión de más arriba le cabe no a cualquiera, sino a ese sector de la sociedad que se considera politizado – informado de la política y sus vericuetos (también aquí realmente o supuestamente) – sea o no militante. (1)
    La gran masa del pueblo de más de treinta y cinco años, es peronista sentimentalmente, es decir, adhiere al General, sin conocer la doctrina en su letra, más de lo que sugiere la marcha, pero “sintiendo” esa doctrina asentada en la tradición cristiana de lo argentino, y en la memoria de los años de gloria de mediados del siglo XX..

    Los peronistas de Perón, los que conocen su doctrina, que a su vez se identifican con el sentimiento popular, no son, aunque parezca para muchos contradictorio, el grueso de la militancia del partido. Más bien, son militantes de fuerzas paralelas al partido, que al momento de votar, en general disciplinadamente votan por los candidatos partidarios. Pero ese sector – autodenominado “la militancia” - se encuentra en general enfrentado con la dirigencia partidaria, constituida por logreros, que han penetrado en el partido con miras a la obtención de las prebendas que pueden conseguirse tras la conquista de cargos públicos, y de los que muchos, además de este perfil corrupto, rechazan a Peròn y sus ideas. Por supuesto que esta última parte, no es la realidad partidaria de todo el peronismo en todo el país, pero lo es en una alta proporción. Los “aparatos” del partido, hace rato que atienden antes que nada intereses concretos económicos, (donde juegan los personajes que los facilitan), que a intereses comunitarios que se encuentran naturalmente por encima de aquellos, pero que son subordinados en cuanto su atención y resolución, al negocio personal del dirigente vinculado al aparato, o en caso de alcanzar mayor envergadura, al beneficio del aparato y sus vinculaciones superiores. A no sorprenderse tanto, finalmente, este el “sistema” donde domina la partidocracia, y en un pasado no muy lejano hasta ha habido acuerdos entre uno y otro “aparato” de partidos dominantes, para respetar determinados negocios y compartir las “ganancias” o “heredarlas” en un sistema de postas sustentadas en la supuesta alternancia de los partidos mayoritarios, tan deseada por los politólogos del neoliberalismo. Dicho esto, la realidad antes descripta está extendida dentro del partido que dice responder a las ideas de Perón, porque es el partido del poder, pero existe en otros partidos u organizaciones electorales. Este aspecto es parte de la corrupción de la sociedad argentina.


    La realidad es la única verdad

    Pero Perón advirtió esto a sus discípulos, y el peronismo de Perón (Las veinte verdades, La Comunidad Organizada), el pensamiento filosófico de aquel discurso inaugural del Congreso de Filosofía en Mendoza, y innumerables piezas más con enseñanzas bien incorporadas por “La Militancia”, la obra de gobierno de sus primeras dos presidencias, la Constitución de 1949, su muerte en el ejercicio de la tercera, asumida en una de las etapas más difíciles de la vida del país, un sinnúmero de actos verdaderamente aleccionadores a través de sus discursos, constituyeron una fuerza irresistible que aún tiene el “bastón de mando”, el que va en la mochila de cada compañero como gustaba decir. Sus sostenedores son los actores del “Movimiento”, cuyo instrumento debería ser el partido.

    Desde aquella Secretaría de Trabajo y Previsión, hasta el traslado de sus restos a San Vicente, (con el vergonzoso saqueo y acto de intimidación) por tomar uno de los últimos actos públicos que lo tuvo como centro, Perón en vida, o muerto, convoca más que cualquier “político”, y su doctrina abraza más espíritus de lucha que cualquiera de las ideologías existentes en nuestro país.

    Es que Perón ha sido el emergente político de una época, conforme a la tradición argentina.

    A la verdadera tradición, la tradición de la generosidad gaucha, del patriotismo, de la caridad cristiana, del Jefe fuerte e intérprete de la voluntad popular, del auténtico representante del hombre argentino, porque no necesita “captar” el deseo, la voluntad o la aspiración popular, la siente, la piensa, en carne propia. Es la esencia de la democracia según la idiosincrasia argentina, la misma de Rosas, de Ibarra, de Estanislao López y de otros que perduran en la memoria.

    Por eso, mil veces se intentó desarraigar del pueblo esta creencia casi religiosa en el Jefe, por eso se atacó la base de sustentación social quebrando el aparato industrial para quitarle poder al sindicalismo, y a un empresariado que a pesar de no comprender el papel político de Perón y su política económica, apéndice insustituible de su POLITICA inserta en la DOCTRINA, terminaría casi ineluctablemente (en realidad no hay nada terrenal que lo sea) en abrazar el pensamiento de Perón, o quién lo siguiera, porque ese pensamiento, con sus más y sus menos (2), es la realización de la Nación.

    ¿Qué mejor descalificación para Perón que enredarlo en los crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen que apuntó sus cañones para destruir su influencia? Es el odio de siempre que apuesta otra oportunidad; La Unión Democrática; Junio de 1955; Septiembre del mismo año; Río de Janeiro en 1964; Ezeiza en 1973; El golpe de 1976 ;El Pacto Militar Sindical en 1983; Ahora el Terrorismo de Estado.

    Conjura en la justicia o “Los desconocidos de siempre”, para enlodar al Caudillo argentino del siglo XX, y quitar del medio la figura del Jefe del pasado, que orienta el futuro. Así se perfeccionaría el dominio sobre el poder en la Argentina, para tornarlo dócil a los intereses plutocráticos de las oligarquías locales y continentales.

    1) Esa suerte de personaje que lo sabe todo, tiene un barniz de mucho pero es incapaz de abordar profundidades, que abundan entre los argentinos “citadinos”, es al que aludo y que increíblemente forman una importante masa de afiliados a partidos políticos, y lo que es más grave, son en muchos casos profesionales, profesores, universitarios de carreras donde el conocer sobre la política es un saber debido, funcionarios del Estado o empleados medios de la Administración Pública , periodistas, etc. En jerga popular, chantas.
    Una anécdota de un pequeño episodio sucedido en el 2003, ilustra un tanto algunos aspectos de lo que aquí se ha escrito: En una reunión de militantes políticos y sindicales donde todos o la gran mayoría se decían peronistas, se preguntó por quien votaría en las elecciones próximas. La respuesta de muchos fue por la Izquierda Unida, una alianza entre los partidos ..............nada más lejos de lo que el peronismo como doctrina de Perón podía propugnar.
    2) Debe pensarse en los aspectos de fondo de todo pensamiento, el que es inconmovible en cualquier circunstancia, y aquel otro adaptable a la que obliga el tiempo histórico, en orden a lo económico, político y social. La síntesis “La política es el arte de lo posible”, no agota todo lo que se pueda decir acerca de lo que frecuentemente se lo llama coyuntura histórica. Pero es una aproximación valiosa a la estimación de lo que se puede hacer, y mirando hacia atrás, lo que se pudo hacer. Nunca ese hacer es conforme a las ideas fundamentales del gobierno de turno. El 100 % en Política, no existe.

     
         
       
    December 25

    EL MILAGRO DE LA CASA DE BRAGANZA

    EL MILAGRO DE LA CASA DE BRAGANZA

    José María Rosa
    LA CAÍDA DE ROSAS
    El Imperio del Brasil y la Confederación Argentina

    Instituto de Estudios Políticos - Madrid - 1958

    Cuenta la historia de Prusia que, acorralado Federico II en la
    guerra de los Siete Años, iba a librar la batalla decisiva de Zorndorf:
    el ejército está extenuado, la desproporción con el enemigo es grande,
    y la posición estratégica comprometida; los generales prusianos,
    convencidos de la derrota, aconsejaron la capitulación.
    «¿No habría medio de vencer?», preguntóles Federico. «Solamente
    un milagro, Majestad. Pues bien, esperemos el milagro de la Casa
    de Brandeburgo». Esa noche llega a la tienda de Federico un
    mensajero del general enemigo, el zarevitch Pedro de Rusia, con
    un extraño presente: el zarevitch, torpe de inteligencia y admirador
    de Federico hasta la idolatría, le hacía llegar el plan de batalla
    estudiado por el Estado Mayor ruso. Federico entrega el documento
    a sus generales: «He aquí el milagro de la Casa de Brandeburgo.»
    Triunfó al día siguiente en Zorndorf y pudo ganar la guerra perdida.

    A Pedro II le ocurriría algo parecido. El 3 de noviembre de 1850
    llegan a Río de Janeiro comunicaciones reservadas de que el
    comandante en jefe del ejército argentino habría expresado al
    gobernador de Corrientes su intención de aprovechar la guerra para
    «declararse neutral». Se trataba solamente de un rumor, pero ya era
    algo. En enero los informes son más precisos; en febrero, Paulino
    sabe por Silva Pontes la visita nocturna de un agente secreto del
    general argentino —el comerciante catalán Antonio Cuyás y Sampere—,
    llegado a tratar sobre las condiciones de una conversión de Urquiza.
    Paulino le da el 11 de marzo las instrucciones necesarias, y llega
    a un entendimiento reservado. En abril estará convenido y garantizado
    el pase del general enemigo al Imperio. En mayo se hace el público
    pronunciamiento y la alianza comprometedora.

    Paulino puede ahora contestar satisfactoriamente a Schwarzenberg
    que tranquilizara a Francisco José de Austria sobre la suerte de su
    primo de Brasil. Se había producido el milagro de la Casa de Braganza:

    «Le feu a pris a la maison de notre voisin quand il songeait
    a le mettre a la notre —inicia su nota—. Il est si embarrassé
    que nous ne le craignons pas. D'aillenrs nous ne pouvons plus
    rebrousser le chemin».

    (El fuego se ha encendido en la casa de nuestro vecino, cuando él
    pensaba ponerlo en la nuestra. Está tan embarazado como no podemos
    imaginarlo. Por otra parte, nosotros no podemos dar marcha atrás ya).

    Y agrega:

    «Si el Brasil dejase a Rosas fortalecerse con la absorción de
    Uruguay, del Paraguay y de la provincia boliviana de Tarija,
    entonces sí que su posición sería difícil. Mas impidiendo al
    Dictador fortalecerse con esos territorios y atacándolo ahora,
    el Brasil obra precavidamente. Con todos esos motivos, empero,
    el Brasil no iba a declarar la guerra a Rosas... Pero cuenta
    para esta empresa con los gobernadores de Entre Ríos,
    Corrientes, y con el general uruguayo Garzón» (8).

    El zarevitch que entregó los planos para derrotar a su propio
    ejército fue estrangulado por sus soldados en la fortaleza de
    Ropcha, no obstante su deficiencia mental, y su memoria quedó

    proscripta de Rusia. El general argentino [Urquiza - ECP]

    sería más afortunado.

    (8) Soares de Souza, que transcribe las cartas de Schwarzenberg y Paulino
    (redactadas originalmente en francés), da este párrafo —como también el
    fragmento de carta de Schwarzenberg— en versión portuguesa. Por no
    tratarse del idioma original, he preferido traducirlo.

     

    LA CAIDA DE ROSAS

    ¿Por qué exporta el Brasil mundialmente aeronaves de todo tipo y la Argentina no?

     

    CLASE DIRIGENTE

    José María Rosa
    LA CAÍDA DE ROSAS
    El Imperio del Brasil y la Confederación Argentina

    Instituto de Estudios Políticos - Madrid - 1958

    A saquaremas y luzías (el ala ízquierda de los «democráticos», aparte)
    no los dividía una idea radicalmente distinta de la política, ni reclutaban
    sus partidarios en núcleos diferentes sociales o geográficos. Tal vez la
    nobleza urbana de los fidalgos, descendientes de funcionarios portugueses,
    llenaba en mayor cantidad las filas conservadoras que la aristocracia rural
    de los fazendeiros, de viejo entronque nativo y más apegados al partido
    liberal. Aquéllos, muy cerca de la Corona desde los tiempos de Juan VI,
    comprendían mejor la idea de unidad imperial que éstos, encerrados en
    sus tradiciones provincianas y su adherencia localista. Pero no puede
    trazarse una divisoria neta: Antonio Carlos de Andrada, fundador del
    partido liberal, era un «retrógrado» de origen hidalgo; el marqués de
    Olinda, regente conservador, pertenecía a una tradicional familia de
    plantadores pernambucanos.

    Es que por arriba de centralismos a descentralismos, de poderes
    fuertes o libertades individuales, de parlamentarismo a la inglesa
    o cesarismo a lo Bonaparte, de «instituciones permanentes» o «ideas
    del siglo», que teóricamente podían dividir a los aristócratas, la fuerte
    realidad nativa se imponía sobre las importaciones europeas

    Unos y otros, conservadores o liberales, integraban una misma capa

    social que, como clase dirigente, no tuvo igual en Iberoamérica.

    Salvo Chile, quizá. Fazendeiros rurales o fidalgos urbanos, exaltados

    o retrógrados, masones o católicos, coroneles de milicias o magistrados

    de Relación, altivos mineiros o sonrientes flumínenses, verbosos nordistas

    o taciturnos sureños, los aristócratas brasiletios del XIX supieron cumplir

    con acierto su misión social. Una clase no es una casta, no es un grupo
    encerrado en su orgullo y ajeno a la realidad circundante. No hay vanidad

    de clase: hay «conciencia», que es cosa bien distinta. El aristócrata,

    el verdadero aristócrata, vive identificado con la sociedad que

    dirige: habla, piensa y actúa en función de una comunidad.

    El dirigente es el primer dirigido.

    La aristocracia brasileña tuvo el alto valor de una clase dirigente:

    produjo auténticos estadistas de su tierra y de su época, al tiempo

    que las clases privilegiadas del Plata daban meros retóricos

    ceñidos a frases y a fórmulas de aplicación universal e intemporal

    [charlatanes...? - ECP].   Los aristócratas brasileños fueron hombres

    impregnados del espíritu de nacionalidad, que es el alma de los pueblos:

    Honorío Hermeto Carneiro Leão, que no admitía vacilaciones tratándose

    de la patria; Bernardo de Vasconceilos, dejando los jirones de su nombre

    en el diario combate por la unidad y grandeza de Brasil; Luis de Lima

    e Silva, luego conde y duque de Caxias, tan buen guerrero para abatir
    insurrecciones como hábil político para pacificar espíritus; Ireneo
    Evangelista de Souza
    , el poderoso Mauá, cuya gran fortuna
    laboriosamente conseguida estuvo sin vacilar al servicio de la
    dominación en el Plata.

    Paulino José Soares de Souza
    , el sonriente y callado vizconde de
    Uruguay —¡ese arte de callar tan poco sudamericano!—, que tejería
    habilidosamente la urdimbre para envolver en Caseros el temible
    poder de Rosas y la integridad de la Confederación Argentina.
    Y todos los demás: Rodrigo de Souza de Silva Pontes, el diplomático
    eficaz de Montevideo que gestó en 1851 el pronunciamiento salvador
    [¡de Urquiza! - ECP] ; Hollanda Cavalcanti de Albuquerque, vizconde

    de Albuquerque, que soñaba con una federación de los pueblos de
    Iberoamérica presidida por Brasil; Antonio Paulino Limpo de Abreu,
    el vizconde de Abaeté, abogado de claros alegatos contra el prepotente
    brazilian act.

    La aristocracia brasileña no era una comunidad de sangre, no
    era un círculo exclusivo de hijos de aristócratas. Ninguna verdadera
    aristocracia lo es, y menos lo sería la brasileña, el mejor tipo de clase
    dirigente que dió el siglo XIX
    . Quien tuviera condiciones y habilidad
    podía abrirse camino hacia los primeros rangos, pues los títulos
    nobiliarios no se heredaban y constituían un premio a ganar por
    todos los servidores del Imperio. Era una labor áspera, pero realizable,
    y no estaban cerradas las puertas por razones de nacimiento, ni siquiera
    por las de raza, pues en Brasil no hubo mayores prejuicios de esa clase
    y no los tuvo ninguna el emperador, árbitro supremo de la nobleza y la
    política. Así como el hijo de un oscuro médico de Marañón podía llegar
    a Canciller del Imperio y a vizconde de Uruguay; un huérfano ríograndense
    abandonado en un cuchitril de la capital conseguiría, después de una dura
    brega de labor y honradez, acumular la fortuna más grande de Brasil
    y obtener el título de vizconde de Mauá; y un descendiente de esclavos
    africanos
    llegaba a vizconde de Jequitininonha y senador del Imperio,
    sin que obstara el color subida de su tez (*).

    (*) Cuando decimos pueblo, entendemos los notables, activos,

    inteligentes: clase gobernante. Somos gentes decentes. Patricios

    a cuya clase pertenecemos nosotros, pues, no ha de verse en

    nuestra Cámara (Diputados y Senadores) ni gauchos, ni negros,

    ni pobres. Somos la gente decente, es decir, patriota.  

    Domingo Faustino Sarmiento, descendiente de negros bereberes

    por parte de los Albarracín, en un discurso de 1866.

    [...]
    Por esa aristocracia y ese monarca la América portuguesa no se
    partió en veinte rapubliqnetas independientes y enemigas como la
    América española, ni la Confederación Argentina pudo infligirle una
    derrota decisiva en 1851
    —el año crítico de la historia imperial—,
    cuando el poder de Juan Manuel de Rosas se erguía más fuerte que
    nunca después de su victoria sobre Inglaterra y Francia, y su
    «sistema americano» parecía cristalizar en el continente una federación
    de repúblicas populares que significaría el fin del sistema político, social
    y, tal vez, de la integridad brasileña.

    «O pobre Brasil, tendo em si tantos elementos de disolução, tal
    vez não podesse resistir a uma guerra no rio da Prata»
    , escribía
    Paulino José Soares de Souza, ministro de Negocios Extranjeros,
    el mismo día —30 de septiembre de 1850— de romperse las relaciones
    con la Confederación Argentina, para explicar por qué había buscado el
    apoyo inglés en la grave cuestión del tráfico. Pero la astucia de Paulino,
    la energía de Honorio, la capacidad militar de Caxias, el dinero de Mauá,
    los talentos diplomáticos de Pimenta Bueno, Ponte Ribeiro o Silva Pontes,
    y el buen sentido de Dom. Pedro lI, consiguieron trabajar los elementos
    de disolución que presentaba la Argentina antes que Rosas acabara
    de valerse de los brasileños.
    Pusieron de su parte la escasa visión
    patriótica y pobreza de anhelos públicos de la llamada clase intelectual
    ríoplatense
    , y aprovecharon las ambiciones políticas, intereses privados,
    o tal vez simple ingenuidad de algún general argentino
    [¡Urquiza! - ECP]

    que consintió en pronunciarse a favor del Imperio.

    Fué una labor reflexiva, minuciosamente lograda, que acabó dando por
    tierra con el temible enemigo y estableciendo la hegemonía imperial en
    el continente.
    Labor coordinada de una aristocracia eficiente y un
    monarca patriota,
    que maduró en triunfo el 3 de febrero de 1852.
    [El «triunfo» de Caseros, del Brasil contra la Confederación, contra los
    argentinos, que todavía festejan los porteños en Buenos Aires - ECP]

     

    CIVILIZACION Y BARBARIE EN NUESTRA MITOLOGIA NACIONAL

    Civilización y barbarie en nuestra Mitología Nacional

     

     

    De la abundantísima iconografía de

    Sarmiento no se conoce  una sola

    fotografía, retrato, medalla, bronce 

    o escultura donde aparezca sonriendo

    como Perón o Gardel, sino que en

    todas las representaciones  muestra,

    al decir de Carlos de la Púa, cara de

    rope....  Acaso haya sido parte de la

    mise en scène típica de la época,

    empleada por el el personaje —el

    «loco» Sarmiento— para darse más 

    importancia. Sería interesantísimo

    conocer al respecto la opinión de un

    psicólogo actual.

    Sarmiento, ya de grande, cuarenta años después

    de sentenciar en el Facundo, su obra cumbre, que

    nuestra desventaja para progresar como nación

    sería la extensión, quiso, no obstante, participar

    del «mal» que nos aquejaba, aunque se proclamara 

    ... sin fortuna, que nunca codicié, porque era bagaje

    pesado para la incesante pugna, espero una buena

    muerte corporal... Después de haberse expresado de

    joven de manera tan antipatriótica en el Facundo, (no

    debemos olvidar que en esas épocas Sarmiento se

    consideraba chileno), luego, de viejo, en forma por

    demás altruista, pretendió obtener la bicoca de

    16.000 hectáreas tierras del Estado de esa

    extensión que él había calificado como un «mal».

    Quién debía cedérselas era naturalmente el Estado Argentino,

    por supuesto, pues Sarmiento para ese entonces no era ya

    chileno sino nuevamente argentino.

     

    Además, Chile no padecía como nosotros del «mal de

    la  extensión» —muy por el contrario— y no tenía, como

    buenos patriotas que son, una sola legua para regalar.

    Podrían certificar las inveteradas ansias territoriales

    chilenas tanto bolivianos como peruanos, si es que nosotros

    ya no nos acordásemos más de la Patagonia, Canales

    Fueguinos, Hielos Continentales y otras menudencias,

    permanentemente en litigio desde hace más de un siglo,

    no sólo debido a los sueños chilenos de una patria grande —

    Patagonia incluida— sino también gracias a los oficios del

    «ilustre sanjuanino», precursor en su terruño de la «patria

    chica» (¡la extensión es un mal!), quien estuvo al servicio

    de Chile durante una generación.

     

    El 12 de diciembre de 1857 escribió Sarmiento en El Nacional:

    ... Al Sur, desde el Río de la Plata a Magallanes, no tiene territorios

    por la opulencia y la variedad de su vegetación, por la profundidad
    y utilidad de los ríos que desembocan en el Océano, que prometan
    ser asiento de grandes y florecientes ciudades... No debemos, no
    hemos de ser nación marítima.
    El día que Buenos Aires vendió su
    Escuadra hizo un acto de inteligencia que le honra. Las costas del
    Sur no valdrán nunca la pena de crear para ellas una marina...

    No. No hemos de ser nación marítima, líbrenos Dios de ello

    y guardémonos nosotros de intentarlo...

    Bahía Blanca será algún día algo, aunque nada le ha impedido serlo

    en tres siglos [!?] que está colonizada. Pero no queremos ponerla en
    conservatorio creando marina para ir a recoger algunos huevos

    y plumas de avestruces... Nada de mar, así que nos veamos libres

    de cuestiones con los que en el Pacífico tienen hartos mares.

    El discípulo de Moltke: —«¿Cómo haré

    para tener un Sedan en Entre Ríos...?»

    Caricatura de Sarmiento en El Mosquito

    del  30.10.1870 donde se exageran sus

    evidentes rasgos negroides, típicos de la

    familia Albarracín, su madre, de origen

    bereber. Quizá por este motivo, su

    resentimiento hacia todas las etnias que

    no fueran «blancas» fue proverbial. Hoy

    se hablaría de un complejo.

     

    ¿Cuántas escuelas, clubes, bibliotecas,

    topónimos y nomenclatura de calles llevan

    en Bahía Blanca el nombre de Sarmiento...?

    Y por si esto fuera poco, estas palabras

    ejemplares fueron repetidas en El Nacional

    el 07.06.1879, después de haber sido

    Sarmiento ¡Presidente de la Nación Argentina!.

    Es poco menos que imposible comprender

    tampoco la veneración de nuestros marinos

    por Sarmiento, que honraron con su nombre

    a la «gloriosa fragata», dándole el nombre

    de alguien que proclamó que no deberíamos

    poseer mares. En el Facundo indicaba ya que

    el mal que aqueja a la República Argentina es

    la extensión. Consecuentemente, los dilatados

    mares argentinos, con su extensión, debieron

    ser para Sarmiento otro inconveniente para el

    progreso. Y nuestros marinos lo apluden,

    acaso sepan ellos por qué, aunque quizá sea

    esto nada más que otro síntoma de elefantiasis

    escrotal.

     

    De este argentino —o supuesto argentino— que según sus propias palabras

    nunca habría codiciado fortuna alguna y prefería vivir en la serenidad de su

    casita del Delta, según aseguraba el Dr. De Marco, presidente de la Academia

    Nacional de la Historia —o de las historias el 04.09.2003 en el «prestigioso

    matutino» LA NACIÓN, dice Marcos P. Rivas, quien desempeñó todos los

    cargos de la docencia, desde maestro de grado hasta Inspector General de

    Escuelas —en en tres oportunidades—, en Sarmiento - Mito y realidad, 23:

    ... Sarmiento intentó hacer valer el discutible grado militar el 22 de

    diciembre de 1885 para conseguir que el gobierno le acordara una

    cesión de 16.000 hectáreas de las tierras quitadas a los indios.

    El presidente Roca desestimó la solicitud porque según el dictamen

    del ministerio de guerra no constaban los antecedentes militares

    del peticionante.

    ¡Un General de División de la Nación trucho de quien no existía antecedente

    militar alguno pretendía que la Nación

    le acordara nada menos que 16.000

    hectáreas! No caben dudas de que

    este «símbolo de una tradición

    moral» —según indicaba también

    en LA NACIÓN del 05.04.03 otro

    panegirista de turno— trascendió

    como paradigma de rectitud de los

    argentinos, quienes no olvidaron

    estos sabios «principios», sino que

    los perfeccionaron en la práctica,

    alentados por su gloriosa Historia

    y aleccionados por sus insignes

    Instituciones, de manera que la

    estela de este ejemplo se ve

    reflejada hasta el presente en

    nuestra ya proverbial integridad

    e incólume honestidad, nacidas

    sindudamente de esta clara

    «tradición moral» evidenciada ya por

    nuestros mayores, como vemos,

    desde los mismos albores de nuestra

    argentinidad.

    En la Argentina nunca se escatimó esfuerzo al repartir

    grados militares o uniformes. Esto se refleja en nuestra

    nomenclatura y toponimia —y más en el presupuesto.

    Pero al distribuirse la tierra, hubo ya reticencia, y algunos

    pocos «generales» debieron quedarse «sin». Muchos jefes

    indígenas, como el cacique Namuncurá —que Sarmiento

    despreciaba en conjunto con todos los de su etnia, acaso

    porque no hablaran inglés ni francés—, gastaban el mismo

    uniforme, sueldos y grados que él. Un gesto ciertamente

    democrático, acaso, pero que no debe de haber contado

    con mucho apoyo por parte del «gran sanjuanino», poco

    amante de otras «razas» que no fueran sajonas, acaso por

    ser él de prosapia bereber por parte de la familia de su madre..

     

    Declaró J. B. Alberdi:

    ... Sarmiento, trabajador improductivo, estéril, a título de empleado vitalicio, que

    vive como un doméstico de los salarios del Estado, su patrón.

    Facundo y su biógrafo, 1880

     

    Sería imposible no sentirnos orgullosos, si bien este orgullo —dado que el

    orgullo y la estulticia son astillas de un mismo palo—  nos hace ciegos

    e impide aún más explicarnos nuestra situación de eternos perdedores, no

    obstante haber contado en nuestra historia —o mitología— con una cantidad

    increíble de «prohombres», pues salvo Rosas, que no era masón, todos los

    demás fueron intachables: un verdadero ramillete de virtudes argentinas.

     

    A pesar de no existir antecedentes militares del «ilustre sanjuanino» —y así lo

    dictaminó el Ministerio de Guerra en 1885—, su apellido y supuesto grado de

    general de la Nación dieron nombre al antiguo partido de General Sarmiento,

    creado por ley provincial Nº 2.198 del 18 de octubre de 1889 poco después de

    su muerte. La provincia de Buenos Aires exornaba así al uso nostro —o de la

    masonería— con un general trucho una vez más la nomenclatura y toponimia del

    país. Cuatro años antes y aún en vida del «interesado», el Ministerio de Guerra

    había determinado que Sarmiento no era general, pero tales circunstancias

    no arredraron ni arredrarán jamás a nuestros verdaderos patriotas, dispuestos

    siempre a mantener en alto los verdaderos símbolos de nuestra «tradición moral».

    Claro está: siempre y cuando no se pretenda redistribuir las hectáreas de

    nuestro mal, la extensión  Tampoco fue general, y menos estratega, don

    Bartolo, ver Guerra del Paraguay,  —ni medianamente historiador ni tampoco

    poeta—, y nunca ganó en toda su «carrera» un solo combate, ni siquiera contra

    los indios [ver Sierra Chica], pero para llegar al grado de «general» en nuestra

    Argentina, con todos los honores —y sobre todo con todos los sueldos—, jamás

    hizo falta mucho ni fue tarea difícil: sólo se necesitó ser miembro obediente de la

    masonería. Inglaterra se encargaría de todo lo demás.

     

    Sarmiento, General de la Nación, no estuvo nunca en primera línea en ningún

    entrevero —apenas con el cargo de «boletinero», y bien en la retaguardia, en

    a batalha de Monte Caseros, desempeñando el conchabo que le diera don

    Justo José, y más de eso no le confió, porque don Justo José, buen conocedor

    del paño, desconfiaba de los unitarios como el diablo del agua bendita... Esta

    actitud mezquina desilusionó a Sarmiento, quien marchó a Río de Janeiro

    a llorarles su desencanto a los macacos del Imperio, y como allí tampoco se

    interesaron por él, y no tenía una casita de sus viejos donde recalar siquiera,

    volvió cansado a Chile, al lugar de donde había partido con otros «argentinos»

    para intervenir en el negocio de a batalha de Monte Caseros. Desde allí, de

    Yungay, le escribió a don Justo José en el mismo año de a batalha, en 1852,

    reprochándole duramente en un estilo extorsivo, rufianesco, su traición al haber

    sido comprado (sic) por el Brasil [ver Carta de Yungay].  Don Justo José, que

    se las sabía todas, lavado con era con todas las aguas, se pasó esta amenaza

    más o menos por el cóccix, por allí donde solía sentarse en el caballo, y a

    Sarmiento no le quedó otra que seguir al acecho desde Chile, aguardando

    una mejor oportunidad.   

     

    Le reprochaba, en realidad, haberlo «largado duro» en la repartija después

    del triunfo Imperial —Urquiza no luchó en Monte Caseros, sino en el Arroyo

    de Morón. En Monte Caseros lo hizo la División Imperial del Brasil, quien exigió

    por esa razón que así se llamara la batalla, y así se llama todavía, en honor al

    Imperio de Brasil. Sarmiento, que especulaba con la gobernación de San Juan,

    no se había dado cuenta de que debía tratar ahora con Urquiza, un federal, y no

    con el manco Paz, a quien tanto había adulado en el Facundo —el Facundo de

    nuestro mal, la extensión—, del que le confesaba al manco en carta del 22 de

    diciembre de 1845 que no era más que un camelo:

    ... obra improvisada, llena por necesidad de inesactitudes, a designio

    a veces, no tiene otra importancia qe la de ser uno de tantos medios

    tocados para ayudar a destruir un gobierno absurdo, i preparar

    otro nuevo.

    ¡Qué tal, Pascual...! ¿Qué me contursi...? Como Paz era un insider,

    Sarmiento tenía que batirle la justa y no podía enroscarle la víbora como

    lo hacía con el «amable público» para quien iba dirigido el Facundo,

    público que todo se creyó y se sigue creyendo aún hoy. Si a Paz le

    confesaba en la misiva con la que le enviaba un ejemplar que se trataba

    de una obra improvisada, a designio, en el mismo Facundo le cuenta

    a los ingenuos argentinos que escribe en honor de la verdad histórica

    y de la justicia (ver Facundo, XV, Presente y porvenir).

     

    Éste es nuestro Gran Educador y a la vez el Maestro de América —según creen

    los argentinos, ya que de estos maestros de América hay más o menos uno en

    cada país de Hispanoamérica, y existen algunos que cuentan hasta con dos.

    Estas patrañas que escribió Sarmiento, con todas sus inesactitudes a designio,

    fueron hechas traducir por nuestra inteligentsia —la masonería— para bien de

    nuestra Patria a cuanta lengua «culta» se les ocurrió: Umbram Facundi terribilem

    evocabo ut cruentum excutiens pulverem qui cineres tuos velat eriges...

     

    No caben dudas de que la actualidad argentina no supera para nada lo que

    ya dominábamos a la perfección en el siglo XIX: el macaneo, en este caso

    puesto en práctica nada menos que por el padre del aula, Sarmiento inmortal... 

    Curiosas son además las obsecuencias ditirámbicas con las que concluye

    el Facundo: ¡Proteja Dios tus armas, honrado general Paz!... Pero de nada

    le sirvieron al padre del aula estas adulaciones dirigidas al manco, pues para

    la época de a batalha de Monte Caseros, Paz ya había sido defenestrado y no

    roncaba más, y tenía que rebuscarse la vida en el Brasil como podía, a la vez

    que criticaba al Imperio y su política. Cosa de argentinos. 

     

    Nuestro «general Sarmiento», que no debe de haber disparado en su vida otra

    cosa que no fueran meteorismos —mentales, más que todo, como el de la

    extensión— llegó sin embargo no sólo a lucir el grado, sino también a percibir

    los haberes de General de División de la Nación. Las únicas cualidades que

    necesitó —como tantos otros «generales»— fueron las de haber militado en el

    bando adecuado, o sea ser miembro conspicuo de la masonería, algo similar al

    caballo del comisario, que gana por la influencia del amo y no por los propios

    méritos. No obstante, el grado de «general» no le valió a Sarmiento en el momento

    en que quiso ser admitido en el mismísimo sanctasanctórum argentino, esta vez

    no con títulos jactanciosos, reproducibles ad líbitum, como los títulos los militares,

    sino con títulos más restingidos, o sea títulos de propiedad: como terrateniente,

    con unos cuantos miles de hectáreas y unas buenas puntas de ganado.

     

    Aquí, el Sarmiento civilizador del telégrafo, del ferrocarril y de tantos otros adelantos

    de los que no hubiésemos tenido ni siquera noticias sin su previsión, justamente

    aquí llegó tarde. Pues parece no haber intuido que en 1885 ya se había impuesto

    en los buques mercantes —ingleses, la mayoría—, entre otros adelantos la máquina

    frigorífica, que permitió henchir de riqueza el buque ufano de Lugones, aquel bajel

    de la exaltación agropecuaria del Centenario, que surcaba las aguas de nuestro

    estuario para ir directamente a henchir las faltriqueras de la City. 16.000 hectáreas

    de tierras argentinas con vacas inglesas no eran ya moco de pavo, y lo largaron

    duro una vez más al «general»... 

     

    Si bien no fuimos nunca capaces de percibir el trasfondo de todos estos arreglos

    ni hemos llegado tampoco a darnos cuenta después cien años de que el nombre

    del partido de General Sarmiento fue sencillamente un engaño pues no hubo un

    «General Sarmiento» —nombre que lleva aún en la actualidad una universidad

    nacional, que acaso enorgullezca a algunos masones—, nos preguntamos a la

    vez permanentemente por qué el ispa sigue siendo de cuarta y desde hace casi

    dos siglos trabajamos sólo para pagar intereses, o sea para los demás y no

    para nosotros. La ciencia define este síndrome como elefantiasis escrotal 

    y la variante más difundida entre los argentinos parecería ser la conocida como

    gigante. No obstante, estamos casi todos convencidos de que somos piolas.

    Deberíamos detenernos a pensar por qué el cornudo es el último en advertir

    su situación. Pero claro: un cornudo, para nosotros es un gil, ¡y los verdaderos

    argentinos no somos giles! 

     

    Quien hiciera de la lucha su vida y su elemento —según armonizara aquel

    catalán, autor a pedido no sólo de himnos sino también de tangos, Leopoldo

    Corretjer— no trepidó gracias a sus extraordinarias virtudes camaleónicas en

    borrar con el codo todo lo que había escrito contra Rosas al ver que los nuevos

    dueños de la Patria le jugaron una carta brava en 1885, tres años antes de morir,

    haciéndole un corte de manga, y ¡minga de hectáreas! Es que para 1885 nuestro

    «mal» ya había sido remediado y la extensión estaba bien repartida entre los

    muy abigarrados personajes de nuestra pseudo aristocracia terrateniente, que

    se dijo siempre argentina pero fue incondicionalmente fiel a Inglaterra ya desde

    épocas anteriores a la «Independencia», cuando medraba con el gran negocio

    del momento, el contrabando. En consecuencia, no había más hectáreas para

    proveerles a los que llegaban tarde, ni había tampoco lugar en el club para

    acomodar a última hora a rastacueros noveles. El padre del aula (este mote

    le vendrá a Sarmiento acaso por lo de embarazar educanditas), al ver que

    no valían ya sus grados ni glorias militares, giró entonces sobre sus talones

    y escribió con ardor federal cosas que los sarmientistas parecerían ignorar

    aún hoy, y si acaso las conocieran, tal vez por vergüenza o por miedo a que

    se les avive la clientela prefieren ocultar:

    ... Rosas era un republicano que ponía en juego todos los artificios

    del sistema popular representativo. Era la expresión de la voluntad

    del pueblo, y en verdad que las actas de elección así lo muestran.

    Esto será un misterio que aclararán mejores y más imparciales

    estudios que los que hasta hoy hemos hecho.


    No todo era terror, no todo era superchería. Grandes y poderosos

    ejércitos lo sirvieron años y años impagos. Grandes y notables

    capitalistas lo apoyaron y lo sostuvieron. Abogados de nota tuvo

    en los profesores patentados del derecho.

    Entusiasmo, verdadero entusiasmo, era el de millares de hombres

    que lo proclamaban el Grande Americano. La suma del poder público,

    todas palabras vacías como es vacío el abismo, le fue otorgada por

    aclamación. Senatus consulto y plebiscito, sometiendo al pueblo la

    cuestión.

    Domingo F. Sarmiento, Biografía de Vélez Sarsfield

    Cf. Adolfo Saldías, Historia de la Confederación, III, 468 et seq.

    La siguiente frase nos explica algo más el porqué de nuestro estado actual,

    tirados como el perejil, nada distinto a la situación de siempre, por más que

    nos cuenten de «épocas de oro» —de las que H..F. Ferns dice que el 85 por

    ciento del país pertenecía a Gran Bretaña—, cuando sólo era cuestión de

    encargar un «primer coliseo» y nos lo entregaban llave en mano y con una

    ópera incluida, con argumento de fantasía —acorde con nuestra Mitología

    Nacional—, pero de la pluma de los mejores libretistas del momento. Todo

    muy marcial, como corresponde a los conquistadores del desierto— con la

    respectiva «águila guerrera» inexistente en nuestra realidad. Pero pronto se

    le ven las patas a la sota o el cogote colorado al «águila», que resulta ser un

    gallinazo, como dice Horacio Sanguinetti, de «purpurado cuello»:

    A la estructura material de un país dependiente corresponde una

    superestructura cultural destinada a impedir el conocimiento de

    esa dependencia para que el pensamiento de los nativos ignore

    la naturaleza de su drama y no pueda arbitrar propias soluciones,

    imposibles mientras no conozca los elementos sobre los que debe

    operar y los procedimientos que corresponden, conforme a sus

    propias circunstancias de tiempo y lugar.

    Arturo Jauretche, Los profetas del odio y la yapa

    En análisis de publicaciones del «prestigioso matutino», LA NACIÓN, tribuna

    de doctrina —nadie jamás definió lo que esta doctrina pudiera ser—,  órgano

    oficioso de los «señoros gordos» argentinos, descubra usted la Mitología

    Argentina e individualice en ella a los santones «tradicionales», conservados

    para la posteridad en la «Edad del Bronce» de una Argentina onírica por la

    acción de nuestras academias e institutos de morondanga, de figurones 

    sarmientistas, de mitólogos a la violeta y afines. Estas historias ad usum

    Delphini fueron pergeñadas ad hoc por nuestra intelligentsia y aprendidas,

    adoptadas y defendidas sin crítica alguna por generaciones de argentinos,

    y conforman el núcleo principal de nuestra mesocultura. Arturo Jauretche las

    denominó zonceras:  

    Las zonceras consisten en principios introducidos en nuestra

    formación intelectual desde la más tierna infancia —y en dosis

    para adultos. Tienen la apariencia de axiomas, no admiten

    discusión, y fueron acuñadas para impedirnos pensar las

    cosas del país por la simple aplicación del buen sentido...»
                                 Arturo Jauretche, Manual de zonceras argentinas